Prefiero la representación de la Sagrada Familia a la de María en solitario. Siempre que observo a la representación de María, la veo sola, encerrada en una caverna de ladrillo, presa entre rejas para evitar el robo; sola en un altar, ausente de compañero; vigilante. Nunca casada, como si su matrimonio fuera invalidado por la tradición.
Jacobo, quien tomó estas fotos, enfoca su ojo en esta representación de María en embarazo, y ni en embarazo aparece José para acompañarla. ¿Acaso por putativo o por su muerte en la niñez del Cristo? A lo que voy, es que siempre que veo una representación como esta, veo la representación de la mujer sola, de la mujer que levanta a sus hijos sin la ayuda de algún padre.
En muchas vasijas de piel, hombres preñaron y se volaron, no quisieron saber si hembra o varoncito fueron. Y los nacidos, crecieron y se inventaron papás en cada hombre que vieron en el camino de la vida.
En los barrios obreros hay niñas que se dejan preñar por líderes de bandas y combos, sabiendo que los días de sus vidas se agotan; lo hacen como si quisieran ser vasijas para los “héroes” del barrio; mártires de la comuna…
Fotos por Jacobo Múnera López (3 años)


Qué lástima con las vasijas de tiernas criaturas o con las tinajas de alguien mayor, que para el caso es igual. Tristeza de quienes sin querer llegan al espacio humeante, con olor a pólvora, al pie de despensa vacía. Asombro de acto por miedo o por idealismo cursi. “Padre” rompedor de de vasijas, que como el humo se pierde en espirales. La Virgen, que vio la lente de Jacobo, llora en soledad, al ver tantas niñas que perdieron la virginidad, sin haberle dado aún, el tetero a la muñeca.
Ser mamá para muchas niñas se convierte en una vía de escape… en la equivocada posibilidad de chantajear al presunto padre, muchas veces un oportunista errante o tristemente en mayoría de casos un abusador conocido, especialmente en los tortuosos laberintos del incesto.
Muchas tratan con ese niño “no deseado” de escapar de una violencia intrafamiliar, y caen con bebe y todo en submundos peores de “movilidad humana” en la prostitución y la trata de personas; pocas logran superar su carencia de afecto, de conocimientos e incorporar debidamente a esos hijos y a ellas mismas en una sociedad consumista, con ribetes de moralidad, pero ansiosa de pecar.
Un suspiro y una oración por todas las niñas del mundo.. para que encuentren el tiempo ideal de ser madres con amor, respeto y futuro