¡Nunca le niegue agua a nadie que venga a pedir! decían mi madre y mi abuela, refiriéndose a los mendigos que tocaran a la puerta de la casa. Sucedía, entonces, que varias personas tocaban la puerta de la casa con una frecuencia exacta. Al llamado, mi abuela me decía: “Vaya ábrale, que esa es la señora de los martes”. nunca supe su nombre, era muda, a veces entraba a casa y planchaba la ropa que hubiera; lo único que siempre supe era que se llamaba “La señora de los martes”.
El hermoso, transparente y bendecido líquido será en breve, el motivo de las guerras. Ya no será el microtráfico de estupefacientes, sino el microtráfico de vasitos de agua. Quien la tenga, quien tenga un yacimiento del precioso líquido, tendrá el poder. Desde ya se está comenzando a comercializar el agua, enfrascándolas y etiquetándolas para venderse más caras que jugo en leche.
Me gustaría saber cómo es el tema del agua en Europa y Asia. Invito a los lectores radicados en estos países a que nos compartan hechos reales con respecto al agua. Jacobo Zimerman ¿cómo es la cosa en Israel?
