Pachopardo recorre las calles de su territorio en municipios de Cundinamarca y mira como mira un urbanista, un arquitecto, un esculcador de manifestaciones estéticas. Hoy, nos trae un dulcesito.
Por Pachopardo
Un proceso artesanal, azúcar, calor, anilina y un motor; hacen que este dulce pegajoso de color rosado “Soacha” sea atractivo para infantes y enamorados. Pocos saben cómo y dónde se hace -es mejor seguir ignorándolo-. A veces recorren largos trayectos en destartalados buses cebolleros, otras veces aguantan las inclemencias del tiempo y en medio de los festivos alegran los parques y las ciclovías.





