Quien no tiene un título universitario no deja de ser profesional en su desempeño. Siempre que observo las creaciones de ciudadanos que, para su manutención, se dedican a diseñar objetos útiles, reflexiono acerca de cuál sería la carrera universitaria, técnica o tecnológica que el individuo hubiera estudiado. Mi abuela, como ejemplo, hubiera sido una gran diseñadora industrial; a cambio de eso, la vida se le presentó como recolectora de café, cocinera, viajera y, por supuesto, madre y abuela sabia. La abuela de mi esposa Diana, sería sin duda una excelente arquitecta constructora ya que, aún a sus 90 años de edad, no puede ver que están abriendo una zanja o pegando un ladrillo porque comienza a pontificar acerca de la mejor manera de hacer el muro, el hueco o la casa.
Es así como la plaza pública y los barrios obreros están llenos de cientos de profesionales y expertos en temas variados. Hay cocineros reconocidos que visitan las plazas de mercado para buscar el mejor sancocho de bagre o algún sudado harto reconocido. Hay diseñadores de carros y motos y customizadores de los mismos. Hay zapateros que hacen mejor trabajo que grandes marcas. En fin.
En Santa Marta me encontré estos dos carros para la venta ambulante de mercancía y alimentos y, como siempre, pensé a dónde llegarían tales fabricantes si hubieran enriquecido su talento con el aprendizaje de técnica y tecnología. Por lo pronto, poco se preocupan por tal menester porque lo de ellos es ser feliz y tener sustento; para el primero no se necesitan títulos ni doctorados. Vanidad de vanidades, como dijo el predicador: todo es vanidad.
Cuéntanos qué hubieran sido tus… si hubieran estudiado.

La inteligencia, está ligada al ser humano, cómo Garzón a Collazos o Piqué a Shakira.
Algunos son precoses al desarrollarla; los entendidos, los llaman sabios. A otros nos cuesta, pero mucho y existen, quienes ni de lejos la conocen.
Uno, estaba lleno de sueños en la primavera de la vida; fue cuando conocimos la regla de la frustración, en manos del maestro, quien vociferaba: “la letra con sangre entra”. Mejía, se ha hecho acreedor a 7 reglazos. No más matemáticas, religión del Padre Astete, geografía, ni historia; nada de nada. Al día siguiente, estaba de maleta en los charcos de Piedras Blancas. Me había ‘mamado’ la escuela y conmigo se hundieron los sueños, de ser un buen psiquiatra, para conocer la realidad del ser humano.
Mi madre era una genial diseñadora de modas, una modista, me hizo todas mis camisas hasta los 10 años, luego el trabajo en el campo le entumeció las manos y le quitó el tiempo para la Singer, perdió los cuadernos de apuntes con los modelos para los cortes en alguno de nuestros trasteos y ya no tuvo un momento para estar cosiendo ideas. Mi padre fué sastre, comerciante, pero ante todo siempre quizo tener su propia finca y sus propias vacas, luego de muchas la vida lo puso en lo profundo del llano y hoy esta contento con su finca, pero en la soledad del llano no tiene con quien compartir un tinto por la tarde.
Compadre aquí le comparto pues alguito de lo que se hizo en la fotomaratón de hoy:
http://laviadelasmascaras.blogspot.com/2012/02/plaza-minorista-fotomaraton-de-tomatodo.html
Hola a tod@s
Pues hubiese estudiado idiomas porque me gusta,,,pero no estarìa pintando alcancìas
de barro en forma de chanchitos , hacer bolsos de retazos que es a lo que me dedico aho
ra.
Yo hubiera sido proyectista ambulante de cine.