“Chica plástica”

Rubén Blades.

Ella era una chica plástica
de esas que veo por ahí
de esas que cuando se agitan
sudan “Channel N° 3″

Que sueñan casarse con un doctor
pues él puede mantenerlas mejor
no le hablan a nadie si no es su igual
a menos que sea “fulano de tal”
son lindas, delgadas, de buen vestir,
de mirada esquiva y falso reír

Él era un muchacho plástico
de esos que veo por ahí
con la peinilla en la mano
y cara de “yo no fui”
de los que por tema en conversación
discuten que marca de carro es mejor
de los que prefieren el no comer
por las apariencias que hay que tener
pa’ andar elegantes y así poder
una chica plástica recoger

Era una pareja plástica
de esas que veo por ahí
él, pensando solo en dinero
ella, en la moda en París
aparentando lo que no son
viviendo en un mundo de pura ilusión
diciendo a su hijo de cinco años:
“No juegues con niños de color extraño”
ahogados en deudas para mantener
su status social en boda o coctel

Era una ciudad de plástico
de esas que no quiero ver
de edificios cancerosos
y un corazón de oropel
donde, en vez de un sol,
amanece un dólar
donde nadie ríe
donde nadie llora
con gentes de rostros de polyester
que escuchan sin oír
y miran sin ver:
gente que vendió por comodidad
su razón de ser y su libertad.

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Una respuesta a “Chica plástica”

  1. Alberto Mejía Vélez dice:

    ¡Santa Bárbara bendita! Cómo íbamos de bien con María. Mujer autentica, llena de belleza interior; retrato de Eva: sin maquillaje; limpia de cuerpo y alma. Con ese donaire que da la tierra libre de impureza y fantasía. Como por arte de magia, aparece la actualidad. Los reconstruidos. Las hijas e hijos del bisturí. El cirujano hace milagros sin tocar el alma; allí sigue quedando un boquete desamparado de amor, ternura, compasión y fidelidad.
    No puedo alimentar hijos…esa chupadera, me hace perder dureza a mis despampanantes “volcanes”, que fueron construidos para la admiración de la envidia; eso que lo haga Bienestar Familiar, yo salgo ahora con Dorian en su carro, para la piscina de la finca a mostrar mis “flotadores”. ¡Esta vida es chévere! ¿OH…no?
    Este panameño de Rubén Blades, está en lo cierto; me quito el sombrero ante él.

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