¡¡¡Ganas de llorar … Y nada más !!!

Por María Victoria Zapata [pola.zeta@gmail.com]

Más exacta no pudo ser la frase con que resumió en la red un abatido hincha rojo (Alejandro Noreña), la mezcla de impotencia, indignación y amargura que en este momento sentimos los seguidores del DIM por la mustia presentación del equipo en el compromiso de cierre del actual torneo.
Era un partido de seis puntos y solo obtuvo uno, producto de un lánguido empate, a dos goles, con el Deportes Quindío, rival directo en zona de promoción y descenso.

Ni la cómoda ventaja en el marcador, 2-0, a los 59 minutos de juego y producto de dos anotaciones (William Arboleda al minuto 15 y el brasileño Davi Rancan al 59), le dio vida a un agonizante Independiente Medellín que continuó su paso inexorable hacia la pérdida de la categoría, pues el comportamiento del onceno escarlata en el gramado fue tan frío y desolador como las desiertas del tribunas del estadio Atanasio Girardot y tan apático e indolente como la casi totalidad de sus intervenciones, tanto en condición de local como de visitante, durante las 18 fechas de la fase eliminatoria en la Liga Postobón I del año en curso.

No podemos hablar de fútbol en este juego porque fútbol NO hubo. Se produjeron cuatro anotaciones, dos por bando, nacidos de errores defensivos. El DIM hizo sus dos goles, se conformó con ellos, se refugió pasiva y erróneamente en zona propia y con ello le dio vía libre al ataque visitante que, con muy poco, descontó al minuto 64 y emparejó el marcador a 10 minutos del final.


Decepción total

Desde el primer partido (en Pasto) hasta el último (hoy ante Quindío), Independiente Medellín fue un equipo sin nómina, sin motivación, sin brújula y sin alma. Fue un reflejo fiel de su paupérrima administración. Los dos triunfos ante Atlético Nacional no pasaron de ser una flor que se abrió muy brevemente en ese largo recorrido sembrado de abrojos, espinas y sinsabores.
Hasta el habitual módulo del técnico Hernán Darío Gómez ( 4-1-4-1) contribuyó a la debacle, pues no pasó de ser un esquema que confraternizó con la cobardía y la negación del ataque – hoy no fue la excepción por cuanto el DIM se encerró en zona propia desde los primeros minutos del período complementario – y pagó caro su apocamiento con resultados que, como el de esta tarde, dejaron en entredicho las bondades de un sistema táctico que, personalmente y salvo contadas excepciones, no dejo de controvertir y censurar.


¿Quién se salva, quiénes son culpables?
“Si se me preguntara en forma directa quien debe seguir, mencionaría, sin dudar, los nombres de Bréiner Castillo y William Arboleda como también consideraría la continuidad de Jonathan Estrada a pesar de su discreto semestre. Pero seguramente resultará demasiado simple responsabilizar una nómina que, hasta la saciedad lo repetimos en la pretemporada, no era ni de lejos la adecuada para asumir el reto de darle vuelta al excesivamente pobre balance de los tres torneos anteriores y sumar puntos que le dieran luz al nublado horizonte del DIM en la categoría profesional.
Línea por línea el DIM no admite análisis. Colectivamente no mostró absolutamente nada. No respondió en defensa, pues recibió 24 goles en 18 partidos (1.33 anotaciones por juego) y tampoco en ataque por cuanto solo marcó 17 goles(0.94 por partido). El equipo careció de fútbol y, no obstante el módulo defensivo del Bolillo, la zaga del Medellín fue una de las de peor registro en la fase clasificatoria. Los jugadores veteranos carecieron de fútbol y liderazgo y los juveniles dieron cuenta del agotamiento de la cantera roja. Los refuerzos (???) engrosaron la lista de estruendosos fracasos y el equipo dejó tras de si una estela de incapacidad y ausencia de carisma pocas veces vista en el Deportivo Independiente Medellín, que ni la jerarquía y el amplio recorrido del orientador rojo pudieron contrarrestar.
La desmotivación colectiva, una constante de las últimas temporadas, tiene raíces muy hondas en DIM y se percibe en la actitud de los jugadores, en su apatía en la cancha y también en el temor de dar a conocer las verdades de su penosa realidad contractual y salarial. Y esta situación es peor aun que la falta de talento o fundamentación en unos jugadores para los que no hay aliciente alguno ni adecuado ambiente laboral. Es un hecho sin discusión que el DIM NO tiene nómina y es preciso depurar la actual casi que en su totalidad (no dos ni tres jugadores) si se pretende cambiar un poco la historia del equipo en el próximo torneo, pero también lo es que mientras persista la actual dirigencia, el DIM no contará con jugadores calificados ni motivados, como tampoco un rumbo diferente al ya anunciado del descenso.


Credibilidad, el mayor de todos los problemas

Independiente Medellín perdió su respetabilidad, en la misma proporción a su pérdida de protagonismo deportivo. La administración de Jorge Osorio Ciro y Sueños del Balón también echó por el desagüe toda su credibilidad y ese es un problema de gravísimas implicaciones y en todos los ámbitos para el futuro del equipo. La imagen, el posicionamiento, la seriedad, la solvencia, la filosofía y todas las virtudes corporativas que debieran sustentar institucionalmente al DIM se hallan a miles de kilómetros bajo tierra y el equipo tambalea desde sus bases. Los hinchas en el exilio, los incumplimientos salariales convertidos hechos cotidianos en el equipo, el descontento generalizado y un DIM convertido en ruinas administrativa y deportivamente desde sus cimientos, son la penosa y dura realidad del Decano del Fútbol en Colombia, pero sus actuales dirigentes todavía no se percatan que del DIM solo quedan cenizas, un nombre mancillado, una credibilidad en el subsuelo y una afición en el destierro.
Y mientras unos, de manera cínica y arrogante, cierran sus ojos ante la dolorosa verdad, otros los tenemos anegados en llanto. Porque este DIM 2012 solo produce ganas de llorar… nada más…!!!
[MARÍA VICTORIA ZAPATA B.]

3 comments

  1. Alberto Glen Alvarado   •  

    *De Bogotá: “Establecer culpables de la pésima campaña en el DIM es llover sobre mojado”, comentario de Alberto Glen
    Cordial saludo.
    La Dama Roja expuso claramente la situación que se presenta en el equipo y el sentimiento de impotencia y dolor que vive la afición del rojo.
    Establecer culpables de la pésima campaña, en los últimos cuatro torneos es llover sobre lo mojado.

    Ahora es el momento de esclarecer todo aquello que está oculto y tapado en pro de la recuperación de la credibilidad de la institución y pueda levantar nuevamente su imagen de por sí bastante mancillada. Para que eso se esperan soluciones, con una participación activa y una divulgación de las acciones que se lleven a cabo, hacia la afición en general. En ese sentido es de suma importancia la acción del Movimiento Te Quiero Rojo, movimiento que ha pregonado ser lideres en la búsqueda de dichas soluciones. (Hasta el momento no han divulgado las conclusiones y los compromisos del publicitado foro, cayendo en el mismo hermetismo de la dirigencia del DIM).

    Por pronto, nos toca seguir mascando el amargo sabor de la derrota.
    Alberto Glen Alvarado, Cedritos, Bogotá

  2. ¿Por qué, Bolillo?
    Por María Victoria Zapata [pola.zeta@gmail.com]

    Todo dolió ayer, en el partido ante el Quindío, en el cierre de esta nueva y vergonzosa campaña del Deportivo Independiente Medellín.
    Dolió ver unas tribunas vacías, desoladas, frías y tan apáticas como los jugadores rojos.

    Dolió ver nuevamente la incapacidad táctica y deportiva del Medellín.

    Dolió ver un equipo encerrado en zona propia desde los primeros minutos del tiempo complementario, sin agallas, sin pundonor y sin intención de luchar por tres puntos vitales para la conservación de la categoría

    Dolió el empate a dos goles, producto de la inercia, el conformismo, la incapacidad manifiesta y el apocamiento del DIM.

    Pero lo que no produjo dolor sino una enorme INDIGNACIÓN, fue el abandono del banco y del estadio Atanasio Girardot por parte del técnico Hernán Darío Gómez, en un comportamiento que riñe por completo con su tarea, que más que de estratega, debe ser de líder y motivador de un grupo afectado por problemas de diversa índole, desbalanceado deportivamente y golpeado profundamente en su estado de ánimo.

    Es entendible la amargura del Bolillo, el desengaño con un equipo que no responde en ningún sentido y su frustración de hincha y profesional por una gestión al frente del DIM que, pese a su buena voluntad, merece un solo calificativo: FRACASO TOTAL. Porque no se puede desconocer que en 15 fechas en el banco rojo, el fútbol y los resultados fueron un completo desastre. A excepción de los dos juegos con Atlético Nacional y el partido con Once Caldas (fechas 7, 8 y 9), en los que el equipo mostró algo más que su natural apatía, desde el 1-1 ante Santa Fe, en la cuarta fecha el 17 de febrero, en el estadio El Campín, hasta la indecorosa despedida ayer con Quindío, en la última jornada de la fase clasificatoria, el fútbol de Independiente Medellín, fue una deshonra para los sagrados colores y una afrenta para la hoy desterrada afición roja. Tres empates, ocho derrotas, cuatro victorias, 15 puntos de 45 posibles, un rendimiento del 33% y un fútbol que no admite ni la más baja de las puntuaciones, en modo alguno producen efectos tranquilizadores.

    Y si hacemos referencia al comportamiento táctico del DIM en esas 15 fechas de la era Bolillo, el balance tampoco le es favorable al adiestrador rojo. Bien por la carencia de una nómina que permitiera la optimización del módulo habitual en el orientador Gómez (4-1-4-1), bien por el excesivo grado de desmotivación del equipo, bien porque en definitiva no hay como ni con que en Independiente Medellín, o bien porque el técnico se equivocó de punta a punta, tampoco se observaron estrategias de juego en el presente torneo. Solo aparecieron algunos destellos, muy leves por cierto, de la reconocida táctica empleada por Gómez. Lo demás no pasó de ser un amontonamiento en zona propia, media docena de zagueros, todos ellos centrales, y una inadmisible e inefectiva defensa del cero o del resultado que finalmente condujo, como era de esperar, a ocho derrotas, algunas más vergonzosas que otras, pero derrotas al fin y al cabo.
    Pero ni la desmotivación de los jugadores, las pésimas presentaciones del DIM en campo propio o ajeno, los absurdos módulos defensivos, la constante rotación de titulares y suplentes, las encendidas declaraciones del estratega en las ruedas de prensa y mucho menos el cúmulo de errores que llevaron a la sumatoria de ocho derrotas y un nuevo fracaso del DIM o condujeron a la igualdad a dos tantos ante la escuadra cafetera, justifican el abandono del banco y del estadio unos minutos antes de finalización del encuentro.

    Así se comprobara ampliamente, como en efectivamente ocurrió, que la designación de Hernán Darío Gómez fue una “jugada maestra” del presidente Osorio Ciro para acallar las voces de inconformismo en la hinchada roja, considero que el Bolillo hizo gala de valor al aceptar la dirección técnica de un equipo sin nómina y sumido en un caos total. El desobligante comportamiento de ayer, sin embargo, lo transformó de un manotazo en genuina COBARDÍA y ésta no la podemos disfrazar de vehemencia, temperamento, carácter, furia, depresión, payasada o como la queramos denominar. Fue un acto de cobardía que no se puede ocultar ni maquillar.
    [MARÍA VICTORIA ZAPATA B.]

  3. *De Laureles: Jaime Alberto Ibarra espera que los directivos del DIM sean sensatos y den un paso al costado
    Buenas noches Don Alfredo y Cibelectores.
    No voy a entrar a repetir todos los anteriores comentarios, que además, estoy totalmente de acuerdo con ellos. Solo quiero decir que espero que los directivos del equipo Rojo sean sensatos y den un paso al costado para que el Medellìn tome un rumbo diferente. Ya no más de mediocridades, irresponsabilidades y de crearle falsas expectativas a los parciales; porque lo que hubo en este año fue puro engaño desde la llegada del Teacher Berrio hasta la del Bolillo Gòmez.
    Ahora yo me pregunto si se acepto por parte del presidente que se les debía plata a los jugadores de quién es la culpa del Teacher Berrio? ¿De Bolillo? De los jugadores?. Todo nace de la incapacidad administrativa y el desorden que se trae desde tiempo atrás, porque nada se planea todo se administra como una tienda el dia a dia.
    Espero que no se crea más en las promesas del presidente del equipo así sean muy deslumbrantes, porque se sigue en las mismas condiciones.
    Jaime Alberto Ibarra Gómez, Barrio Laureles

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