HANIEL JOSEH LE CAMBIÓ LA VIDA A BRÉINER CASTILLO

Por Felipe Benavides Senior [felipe.benavides@qhubo.com]

*El arquero del Medellín le abrió las puertas de su casa a Q’hubo y le mostró la otra vida cuando se quita los guantes. Lleva dos meses como papá y en sus ratos libres se distrae tocando la guitarra.

Bréiner Castillo extiende sus brazos, pone cara de niño y con un beso en la cabeza recibe a su hijo que estaba dormido.
La pelota, esa que se acostumbró a tener entre sus manos el portero de Barbacoa, Nariño, no es ya la consentida.
Haniel Josef, su primogénito que llegó al mundo el 4 de diciembre pasado, es el único que le cambia la cara de serio que pone el meta del rojo cuando está en medio de la entrevista.
Bréiner no se siente primerizo con su hijo, pues tiene más de 20 sobrinos y con ellos aprendió a cargar a un bebé, a sacarle los gases y a mimarlos.
Pero con el suyo es diferente y en mucho tiene que ver Haniel para que Castillo sea una de las figuras del equipo en la actualidad.
“Nos tiene embobados. Es una experiencia de la que se habla mucho pero que es única. Yo no veo la hora de llegar a la casa para estar con él. Un hijo trae mucha motivación y el trago amargo de no haber jugado finales con Medellín, en diciembre, lo calmé estando con mi niño”, dice Bréiner.
Hoy no ve la hora de llegar a la casa y cuando está en concentración extraña mucho a su familia y Haniel con llanto reclama la presencia del padre que lee cuentos mientras el pequeño se queda dormido.

Un buen niñero
Bréiner es un agradecido de Medellín. Esta ciudad le regaló su familia y de paso el llamado a selección Colombia por la buena temporada que hizo el año pasado con el rojo.
A Johana Ramírez, su esposa, la conoció cuando estaba en Nacional, en la iglesia cristiana. Y hace dos meses, Antioquia le mandó un regalo de Dios que es el significado de Haniel, el primer nombre de su bebé.
La esposa del futbolista cuenta que su marido es más experta que ella en cambiar, bañar y hacer los teteros para el pequeño.
“Todos son oficios sencillos. Mucho se habla de que cambiar al niño es algo complicado, pero con el hijo de uno se le olvida todo y me gusta estar muy pendiente de él”, agrega Bréiner.
En estos dos meses como papá ya vivió el primer momento duro por estar separado de su familia.
Fue en la pretemporada cuando Medellín viajó una semana a Ecuador para una gira de dos partidos.
“El niño lloró mucho al ver que Bréiner no estaba. Y a él le hizo mucha falta. Cada noche llamaba a preguntar como estaba Haniel”, apunta Johana.
Castillo y Johana tienen claro que su hijo tendrá compañero. La pareja quiere que sea una niña que de ser así se llamaría Ariana (guerrera de Dios).

Hizo olvidar a un ídolo
Dicen que cada niño llega con el pan debajo del brazo y eso parece sucederle al portero de ‘medallo’.
En el juego anterior en el que derrotaron 1-0 a Chicó, el domingo pasado, Bréiner fue la figura del partido al sacar su arco en cero.
A sus 32 años se siente maduro._La continuidad que ha traído desde que salió del Tolima refleja el buen momento con el DIM. Eso sí no se considera ídolo, se interesa más por ser un referente positivo para sus compañeros y un espejo para su hijo.
“Quiero redondear un semestre con un título y seguir trabajando duro porque viene Copa América con la Selección”, agrega Bréiner.
Lo que sí logró Castillo en poco tiempo fue hacer olvidar de la mente de los seguidores escarlatas a Aldo Bobadilla, el arquero paraguayo que logró la quinta estrella con el Medellín en el 2009.
“No creo que alguien que hizo historia en un equipo se puede olvidar. Aldo hizo un gran trabajo y yo vine acá a darle alegrías a este club”, finalizó.
Lo único que le hace falta al futbolista , fuera de alzar un título, es salir con su hijo al gramado del Atanasio Girardot para presentarlo en sociedad.
Ya sabe hincha rojo, Bréiner está volando en su estreno como papá.