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La historia de los hinchas alfredoc el 17 ene 2011 07:37 am

CONTRAPLANO: EL RINCÓN DE CASANDRA

Por Orlando Cadavid Correa
(El Mundo, de Medellin, Abril 11/08)
El Rincón de Casandra era una columna que aparecía los lunes, en las páginas deportivas del finado diario El Correo, firmada por “Malevo”, un predicador sin tonsura, ni sotana, de lavar y planchar, oriundo de Fredonia. Cada entrega contenía una catarata del Niágara de amor pasional por el Deportivo Independiente Medellín y un pequeño Salto del Tequendama de menosprecio sectario para el otro equipo de la Jerusalén del Aburrá.

Porque intuimos que esta pequeña historia hará palpitar los corazones rojos de algunos hinchas de ayer, hoy, mañana y siempre del legendario DIM, contactamos en Bogotá al periodista José Yepes Lema, creador de este mítico púlpito escarlata.

La tribuna de papel nació en las instalaciones del diario liberal, situadas detrás del céntrico edificio conocido como “El portacomidas”, en el entorno de la Plazuela Nutibara. En su lenguaje tan particular, Yepes rememora los hechos para el Contraplano: “Corría el año 1970. Con un grupo de amigos del periódico ‘El Correo’, entre ellos Darío ‘Gordo’ Molina, Nelson Echavarría y Pedro Cárdenas, “El ordinario”, nos sumamos al grupo de linotipistas y armadores del diario para asistir, religiosamente, todos los domingos, a ver jugar al DIM. Nos instalábamos en la tribuna ‘Corea Oriental’, la más bulliciosa, ‘infestada por el ‘malevaje’, que era gente de la peor avería: hombres inquietos, hombres vagabundos, borrachos, campesinos alegres de vivir en la ciudad, pesqueros, redobloneros, rateros, damiselas de burdel y otros bribones por el estilo. Y gritábamos, entre muchachos, lustrabotas, burreros, que descansaban del quehacer cotidiano de arriar los caballos con coche en la Plaza de Mercado de Guayaquil o en el Pasaje Sucre, revueltos con mujeres de pasión adúltera y de vida undívaga. Todos nos hermanábamos, con esas féminas de aspecto afrodisíaco de los prostíbulos del barrio Guayaquil, de Aranjuez, o de Lovaina Todos, al unísono, gritábamos palabras sucias, al producirse un gol  o ante las injusticias de los árbitros o de los jugadores de otros equipos en la cancha. Allí también se situaban con nosotros los locos más inquietos, como los de las barras ‘la Danza del Sol, la de ‘Los poderosos del DIM’, ‘La Barra del Putas’, ‘La llave Roja’ Todo esto me dio la idea de escribir una columna, en la sección de Deportes”.

José toma nuevo impulso y le da más cuerda al reloj de las nostalgias: “El ‘Rincón de Casandra’, firmado por ‘Malevo’, lo tomé prestado de un amigo extranjero, que escribía sobre cultura, en Barranquilla. Casandra,  en la mitología, fue una hija del rey Príamo y de la reina Hécuba de Troya. El dios Apolo, que amaba a Casandra, le concedió el don de la profecía, pero cuando ella se negó a corresponder a su amor, Apolo volvió inútil el don, haciendo que nadie creyera en sus predicciones. También se le consideró loca, que sólo pregonaba desastres.

La columna, que salía todos los lunes, pronto subió de tono. Se hizo popular. La leía, especialmente de abajo, el hincha rojo, que gustaba de las interpretaciones que le daba el “Malevo” a los encuentros y personajes de la gloriosa plebe. El “Malevo” usaba el lenguaje de esa plebe, especialmente de los borrachos peleadores en los cafetines de Guayaquil, de La Toma, de Gerona, de Campo Valdés, de Manrique Oriental y de Manrique Central, los de la famosa Calle 45 o los bebederos del estadero del ‘Cucaracho’, al borde de la música ‘maleva’ de Julio Sosa, de Alberto Echagüe, de ‘Perra Flaca’ Marín, de Jorge Valdez, de Charlo, de Alberto Podestá En esos antros amados, gritábamos de nuevo los goles. Bebíamos con la barra del periódico, además, , ‘El Bobo’ Alfonso Restrepo, el albañil Zabulón y León Quiroz, entre otros. En el centro tomábamos en el un cafecito al frente de El Correo, y la mesera vulgar, llamaba Oliva, que era rolliza, como una paloma bien alimentada, servía, mientras con una oreja podía oír lo que salía de la otra, nos saludaba con palabrotas, no hijas de la vergüenza. Pronto se unió al grupo Luis Correa, un cantor de tangos argentino, que fue ‘contratado’ entre unos futbolistas que trajo de Buenos Aires como refuerzo del DIM, Jaime Tobón de la Roche, ex presidente del equipo, y famoso locutor. Durante un clásico con el otro equipo de Antioquia, unos carniceros, hinchas del Nacional, me desafiaron, entre ellos un borracho, que todavía olía a cantina como un cochino. Luis Correa, abriéndose paso entre la gente, como un toro, les hizo frente, y con un escalofriante ‘uppercut’ de izquierda en el estómago, casi le produjo un ‘knockout’ al borracho, saliendo inmediatamente a otro lugar de ‘Corea’. También nos dábamos bañitos culturales, citando a Hamlet -ángel andrógeno- y a Laura Macbech, el siniestro y asesino personaje, pero a la vez relatando las hazañas de personajes de humildes oficios, haciendo proporciones entre estos patrones de la literatura universal con los de aquí abajo, con gran propensión al asado de brujos”

La apostilla: Al finalizar el ‘Rincón de Casandra’, siempre se le ponía el ‘cerrojo’ del ¡Oh, todopoderoso DIM, maldito (escrupuloso y otros términos) ¡nos vas a homicidar!, que se volvió estribillo entre la fiel clientela de la columna y las enormes legiones amantes de la divisa roja.

2 comentarios a “CONTRAPLANO: EL RINCÓN DE CASANDRA”

  1. el 17 ene 2011 at 12:34 pm 1.rodrigo catano restrepo dijo …

    DE GLENCOVE: POR LA NOTA DE ORLANDO CADAVID
    Que buenas anécdotas don Orlando. También es reconfortante el saber de que no todos los Cadavid Correa son/fueron hinchas del Nacional, casos Jorge, Héctor Y Carlos. Saludos,
    Rodrigo Cataño Restrepo, 50 abriles, hincha del DIM. Glen Cove NY

  2. el 17 ene 2011 at 1:21 pm 2.Carlos Enrique Vélez P. dijo …

    DE EL POBLADO: EL RINCÓN DE CASANDRA
    Me acabo de enterar leyendo estas notas del deceso de Don José Yepes Lema. Los recuerdos nos inundan cuando leemos los aportes de Orlando Cadavid, así como los de Julio César Rodas. En las líneas se destaca con claridad porque llaman al DIM el equipo del Pueblo. Hoy en los años 10 del nuevo siglo, vivimos una realidad similar a la de los 70 del anterior. “OH poderoso DIM nos vas a Homicidar”. Esperamos que los directivos y el técnico tomen conciencia y nos lleven a mejor puerto, a pesar de que desde el año pasado pregono en estas páginas, que no lo creo.
    Carlos Enrique Vélez P. 53 años, El Poblado, hincha Rojo

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