Nacional ahora defrauda a sus hinchas con el precio del abono

Por Camilo Cano M. , estudiante UPB,  [milito-619@hotmail.com]
Del Capítulo Universitario de Cápsulas

Después de la nefasta campaña que hizo Atlético Nacional el semestre pasado donde fracasó en la Copa Libertadores y el Torneo Apertura, ahora los hinchas se encuentran con una noticia no muy agradable para el bolsillo. El club este 26 de junio presentó altos precios del abono: Populares$160.000, Oriental: $260.000, Occidental: $410.000, Platea: $680.000.

La noticia no tiene contentos a los hinchas que en la campaña anterior le respondieron al club abonándose alrededor de 10.000 personas que fueron los únicos ganadores de la temporada teniendo el mejor promedio de asistencia en el rentado Nacional y en Suramérica.

El precio del abono año tras año  en Nacional sube descaradamente perjudicando al hincha que a pesar de todo siempre está. Lo que más desconcierto genera en la gente es que fuera del elevado precio se le fue quitado los partidos de Copa Postobón, campeonato donde la entrada era gratuita para los abonados siendo un gancho seductor para los que adquirieran el producto. A cambio de esto se les regalará a los hinchas la boleta para la vuelta de final contra Junior de la Supercopa Colombia que no da paso a ningún torneo internacional.

Decisiones como estas son las que tienen al hincha molesto por ser al último que se le tiene en cuenta al que muchas veces se le perjudica y jamás se cuenta con él. Con estos precios y la cantidad del semestre pasado imposible que Nacional no vaya a tener con qué responder con excelentes refuerzos, que no les vaya a bajar fuertemente la asistencia porque el hincha de cada 8 días siente que se la traicionó.
Tw: Camilocano92

Que el arbitraje de Lamouroux no sea disfraz del mal resultado del Tolima

Por Gustavo Adolfo Murillo Rodríguez, Espinal, Tolima
[[guty112008@hotmail.com]
Del Capítulo Universitario de Cápsulas
 

El Deportes Tolima cayó de local 0-1 ante el Deportivo Pasto. El equipo de Ibagué no ratificó los puntos sacados en calidad de visitante frente al Atlético Huila. Ahora en la tabla de posiciones, los dirigidos por el “Profe” Bernal se encuentran terceros en el grupo A con 3 puntos, por detrás del Cali líder con 4 y Pasto segundo con 4, solo superando al Huila, que no ha sumado.

Tras el partido jugado el día sábado entre “tolimenses” y “nariñenses” se ha hablado más de la actuación del árbitro Wilson Lamouroux , que de las acciones futbolísticas. Si bien el arbitraje del cuarteto comandado por el hombre del Meta Lamouroux no fue perfecto, este no se puede convertir en el escudo de un mal resultado.

En mi concepto Lamouroux acertó en todas las acciones puntuales excepto en una jugada donde le quita un penal al Tolima. Desde luego omitir un penal es un error garrafal, que incide notablemente en el resulto final de un encuentro. No me cabe la menor duda que el penal pitado a favor del Pasto, que derivó en el gol del conjunto del “Galeras” fue justo, es muy evidente la falta de Danovis Banquero hacia Edwards Jiménez.

Respecto de la expulsión de Jair Arrechea, no hay nada que decir; en la roja de Anthony Silva, los únicos que saben a ciencia cierta que ocurrió son el paraguayo y el árbitro central, lo único cierto es que el meta estaba muy ofuscado con el juez central y en esos momentos de “calentura” cualquier cosa puede pasar.

 En el plano futbolístico toca resaltar la entereza, las ganas y el corazón de los jugadores “Pijaos” que fueron en el terreno de juego unos verdaderos “Guerreros”, en la cancha los futbolistas no se ahorraron una gota de sudor. En el primer tiempo, el Deportivo Pasto le puso muchos obstáculos al Tolima, se instaló en zona dos, pobló su campo con muchos hombres detrás de la línea del balón, se hizo corto y jugó de manera ordenada, compacta y disciplinada.

El Tolima tuvo las suficientes opciones como para poder irse delante del marcador, cada vez que aparecieron Cristian Marrugo y Robín Ramírez el peligro para los orientados por Flavio Torres fue permanente. El Vinotinto y Oro recostó mucho su ataque por la zona derecha, haciéndose predecible. La zona izquierda luego de la entrada de Henry Rojas quedó sin volumen ofensivo. La lesión de Jhon Hurtado obligó a Banquero a jugar como acompañante de Bolívar, resignando su potencial como volante.

En el segundo tiempo el Deportes Tolima lo intentó más individualmente que colectivamente. El rival se agrupo debajo de las barbas de José Fernando Cuadrado, la figura del partido. Con el gol de Víctor Zapata, entró la confusión en el cuadro local. Los visitantes defendieron a ultranza el tanto conseguido. Los segundos 45 minutos, el Tolima se notó falto de ideas y por ende de profundidad. A partir de las expulsiones de Silva y Arrechea, en el Manuel Murillo Toro los hinchas se aferraron a las esperanzas de un milagro que no se dio.
 
Deportes Tolima perdió un partido que no mereció perder por el fútbol mostrado en el primer tiempo y por la lucha y el corazón del segundo. Hoy todos enfilan baterías contra el árbitro pero ¿Qué culpa tiene Lamouroux de la falta de definición del Tolima? ¿Qué culpa tiene Lamouroux de los errores individuales del equipo “Pijao”?.
Gustavo Adolfo Murillo
Twitter @CONTRAGOLPE2 @Elsupercombo

¿Nacionalización? He ahí la cuestión

Por Luis Miguel Bravo Álvarez, Bogotá
Fuente:
http://elbalonbajolalupa.blogspot.com/

Defender los colores del país, dicen los futbolistas, es el mayor privilegio al que se puede aspirar. Todos se llenan la boca en las entrevistas diciendo que es una emoción muy grande, que nada se compara con ponerse la camiseta nacional, y un largo etcétera de frases románticas con las que seguramente todos coinciden.

Sin embargo, en este mundo cada vez más globalizado, el fenómeno de los futbolistas nacionalizados es más evidente que nunca. Pero como es costumbre, y una vez más, Colombia es en este rubro un país totalmente atrasado. Con un discurso que pretende ser patriótico, decimos que aquí no dejamos jugar en la Selección a futbolistas oriundos de otros países porque supuestamente acá hay suficiente talento y no necesitamos “echar mano” de gente de afuera para reforzar al combinado patrio. Decimos que alguien que no sea de aquí no sentiría los colores igual, y otro montón de argumentos que no tienen nada de racionales, demostrando una vez más que a nuestros directivos eso de la razón les importa más bien poco.

Viendo a Colombia en las últimas fechas de las eliminatorias he concluido que el esquema de usar volantes laterales es absolutamente inútil sin una persona en el centro del campo que se encargue de distribuir pelotas y generar juego asociado. De lo contrario, pasa lo que se vio en Lima y en Quito: un montón de tipos corriendo a su bola, incapaces de hacer cuatro pases seguidos; dos mediocampistas que sólo pensaron en salvar la patria ellos y un centro delantero frustrado porque tocó dos balones en 180 minutos. Lo que no entiendo es cómo personas que saben tanto de fútbol -léase Pékerman- no se dan cuenta de eso tan evidente. El fútbol por bandas exige un enganche que sirva de bisagra en el medio. Si no, todo será inconexión. Lo demuestra el Real Madrid: el juego de Cristiano Ronaldo y de Di María se potencia enormemente cuando tienen a Ozil distribuyendo el juego hacia los extremos.

Identificado el problema, pensé entonces en la solución. ¿Qué futbolista colombiano puede cumplir esa función? En mi cabeza, dos respuestas inmediatas: Giovanni Moreno y Macnelly Torres. Pero inmediatamente, del puro susto, descarté la idea. Ninguno está en nivel de selección y son indolentes como ellos solos. ¿Qué hacer entonces?, me volví a preguntar. De repente, pensé en un tercer nombre: Omar Sebastián Pérez.

Es argentino. Sí. Pero lleva casi una década jugando en Colombia y puede pedir nuestra nacionalidad. Es mejor que muchos de los que están en la selección y seguramente se pondría la tricolor con gusto. Juega en una posición en la que no tenemos a nadie más, y aunque irregular -como todos los enganches- desde que juega en Colombia siempre ha mantenido un nivel bastante notable.

A lo que voy con esto es que llegó la hora de que acabemos con ese discurso barato que afirma que en Colombia no usamos nacionalizados porque con lo de acá podemos, porque es mentira. Tampoco podemos decir que los de acá sienten más la camiseta, porque en Quito se evidenció que no es así. Además, estoy seguro de que un futbolista que ha recibido tanto cariño en un país extranjero estará por lo menos dispuesto a retribuir algo de eso con un poco de su fútbol.

Alemania fue al Mundial con polacos y turcos en su nómina. España alzó la última Eurocopa con un brasilero en sus filas. Italia ganó la Copa del Mundo de 2006 con el argentino Camoranesi. México ha usado a Guillermo Franco y a Matías Vuoso. Paraguay tiene a Lucas Barrios. Si lo hacen equipos mejores que el nuestro, ¿seguiremos con esos argumentos que los hechos mismos han revaluado?

Con esto no digo que nacionalizar extranjeros sea la fórmula mágica para solucionar nuestros problemas. Lo que digo es que para alcanzar un fin grande hay que poner todos los medios legítimos que estén a nuestro alcance, y la nacionalización es uno de ellos. Basta ya de discursos románticos. Si queremos ir al Mundial, tenemos que usar todas las herramientas que tenemos. Aunque algunas de ellas no las hayamos fabricado nosotros.
[Luis Miguel Bravo Álvarez]
Twitter: @LMiguelBravo

Ante dos rivales mansos, Colombia hizo vergonzosas actuaciones

Por Gustavo Adolfo Murillo Rodríguez, Espinal, Tolima  [guty112008@hotmail.com]
Del Capítulo Universitario de Cápsulas

 
En el previo de esta dos fechas eliminatorias se esperaba que José Pékerman, recogiera y afianzara el legado del proceso de Hernán Darío Gómez. El técnico “Gaucho” hubiera podido rescatar del equipo de “Bolillo” los conceptos que se manejaban en especial de mitad de cancha hacia atrás. Todos recordamos y exaltamos la solidez del conjunto de Gómez, hacerle un gol era una tarea prácticamente imposible. Hernán Darío tanto a Leonel Álvarez como a Pékerman, les dejó una obra en construcción, todavía con muchas imperfecciones y sin las bases necesarias para sostenerse. Una obra que ya estaba terminada en la parte de atrás, pero que adelante le faltaba aún muchas cosas.

A los reemplazos del “Bolillo” Gómez le ha  faltado mucha inteligencia. Álvarez y Pékerman, dilapidaron un proceso. Leonel quiso construir un equipo sobre el futuro, olvidándose de las bases del pasado, el ego interno le ganó el pulso a la razón. Contra Venezuela y Argentina el equipo lució sin ningún orden táctico, subordinado a las actuaciones individuales. Por su parte en los partidos eliminatorios de Pékerman, los defectos de la era Leonel Álvarez se han visto reflejados en su máxima expresión. La situación actual es más que preocupante, no hay ni táctica, ni futbol.

Hay una frase que no me canso de repetir, luego de las penosas actuaciones frente a Perú y Ecuador, “Afortunadamente la burra fue mansa”. Pékerman en partidos oficiales se estrenó contra dos adversarios muy “livianos”. Los peruanos no contaban con su nómina estelar y se vieron obligados a poner un once titular “remendado”; y los ecuatorianos vienen en decadencia, idas las figuras del pasado, lo del presente no son ni el 50%.

 Es claro que en la tanda de partidos que pasó, Colombia mínimo debía conseguir 4 puntos. Individualmente de lejos se es superior a Ecuador y Perú. Ante dos rivales de “papel” las ventajas fueron inmensas. En la “Tricolor” el analfabetismo táctico fue total y el desconcierto futbolístico igual o mayor. No hubo un colectivo, sino unas individualidades que deambularon por la cancha sin rumbo fijo. Defensivamente se lució muy vulnerable por los costados, la labor de los laterales es para revisar, los centrales fueron obligados a jugar al límite por la poca protección brindada en la mitad de la cancha, entre líneas los espacios fueron inmensos, la permeabilidad es total en la defensa “Cafetera”; ofensivamente el fútbol está sujeto a lo que hagan algunas piezas, cada jugador intenta hacer algo de manera aislada, nunca hay ataques en bloque, la descoordinación es mayúscula.

 Para finalizar mi columna, ahora se viene la escogencia de la sede y no tardará en aparecer el regionalismo al rojo vivo. Antes que la sede, toca encontrar el fútbol, ni Bogotá, ni Medellín, ni Barranquilla saben patear un balón.
[Gustavo Adolfo Murillo
Twitter: CONTRAGOLPE2]

La superioridad en los titulares de prensa no se reflejó en la cancha

Por Gustavo Adolfo Murillo, Ibagué  [guty112008@hotmail.com]
Del Capítulo Universitario de Cápsulas

 
En el previo del partido a la selección Colombia en los diferentes titulares de prensa, se le adjudicaba todo el favoritismo y no era para menos, el rival tenía muchas bajas. Perú albergaba una buena cantidad de jugadores lesionados, producto de lo anterior el técnico Sergio Markarián tuvo que acudir a la táctica y a la estrategia, ante el escaso talento de sus hombres en el terreno de juego. Por su parte el orientador de la “tricolor” prefirió guardar silencio, dejarle todo a la especulación de los periodistas, que acudieron a los rumores debido a la falta de información.

El “Mago” Markarián debió desempolvar sus conocimientos y ponerlos a flote contra Colombia. Los “Incas” se presentaron ante los “Cafeteros” desvencijados, con futbolistas de escaso nombre. Jugaron con un equipo “Remendado” los sustitutos de los titulares futbolísticamente estaban muy lejos de la capacidad de estos. La nomina de Colombia contaba con un once estelar y una suplencia superlativa.

Lamentablemente en el terreno de juego el favoritismo que se reflejaba en la antesala del partido no se vio en especial en el primer tiempo. La primera parte fue muy opaca para el equipo “Cafetero” cedió a su adversario la iniciativa. El útil y el campo se lo apropiaron inesperadamente los dirigidos por Sergio Markarián. Perú en sus ataques lucio mucha practicidad, concentraba su ofensiva en las bandas, donde vulneraba fácilmente a los defensores de Colombia. Los locales sin tener opciones de gol en cantidad, tuvieron las suficientes como para irse adelante en el marcador.
 
De inicio José Pekerman sorprendió con el modulo táctico, jugó con un cinco en el fondo. Colombia fue arrinconada, sus líneas permanecieron muy atrás, cerca de David Ospina, jugando en zona uno, donde cualquier error por mínimo que sea se magnifica. Los defensores  “Colombianos” jugaron al límite, cometiendo gruesos errores, que por suerte no terminaron en el fondo de la red. Los dos laterales Cuadrado y Armero, fueron los hombres más susceptibles de la retaguardia. En la mitad de la cancha se dieron concesiones que frente a otro rival seguramente se hubieran pagado muy caro. De mitad de cancha hacia adelante la cosa poco cambio, sin posesión de bola, sin veloces y precisas transiciones, la única vía ofensiva fueron las jugadas individuales.
 
El partido cambio a partir del gol. Como pocas veces lo había hecho en el encuentro, el equipo “Cafetero” se asocio y construyo una jugada que termino en una magnifica definición de Jamez Rodríguez. Colombia dio un golpe sicológico, instantáneamente la moral de los “Peruanos” se fue abajo. El partido se equilibro. Las acciones se trasladaron lejos del arco de David Ospina. Ni en sus mejores momentos la “Tricolor” mostro algo para resaltar.
 
Colectivamente no se cumplió ni en la fase de defensiva, ni en la ofensiva. El colectivo depende de las individualidades y estas no anduvieron bien. Pekerman debe estar preocupado de cara al partido contra Ecuador. Los “Ecuatorianos” tiene mucho desequilibrio en las laderas de la cancha y es claro que los laterales de Colombia no conocen la palabra marcar.
 
No se puede juzgar a Falcao, es un goleador y necesitan que lo habiliten. El “Tigre” no conto con un asistidor el día domingo. Preocupa lo anterior, Colombia escasea de creatividad desde la era “Bolillo” Gómez han pasado los años y no se ha mejorado en ese aspecto. Esperemos que el debut de Pekerman en la eliminatoria simplemente haya sido un mal partido, porque si no es así vamos de mal en peor.
[Gustavo Adolfo Murillo] 

Un sueño hecho realidad, ir al Carrusel Deportivo

Por Gustavo Adolfo Murillo Rodríguez, Espinal, Tolima  [guty112008@hotmail.com]
Del Capítulo Universitario de Cápsulas

Día tras día por la cabeza de un ser humano pasan un número incontable de ideas. Generalmente la gran mayoría de estas ideas se quedan en simples intenciones y nunca se llevan a cabo. En mi caso en las últimas semanas por mi mente rondaba un pensamiento que parecía más un delirio, una utopía. Cada vez que pensaba en trasladar esa ilusión a la realidad, creía que estaba alucinando. En ocasiones temía que ese anhelo se convirtiera en una perturbación mental. En las noches mientras dormía me imaginaba, algo prácticamente irrealizable, soñaba con conocer a las personas que domingo tras domingo a través del radio, en el Carrusel Deportivo escuchaba atentamente para saber las principales novedades de la jornada futbolera.

En mi había dos corrientes, una me decía que era imposible estar sentado junto a esos estandartes del periodismo deportivo que realizan el Carrusel Deportivo; me atormentaba diciéndome que era algo descabellado e ilógico; me sugería olvidarme de esa absurda idea; me recomendaba resignarme; me invitaba a esperar, a esperar a que algún día por osmosis se materializara ese deseo de compartir cabina con las personas que todos los domingos me informan de los principales sucesos en los estadios de Colombia.

Junto a la corriente negativa, coexistía una realista. Que a su vez me mostraba un camino difícil pero no imposible. Me vislumbraba una travesía, donde lo difícil lo iba a volver fácil. Allí las motivaciones eran superiores a cualquier alarma de pesimismo. Estas motivaciones me impulsaban a creer en lo inverosímil, a no darme por vencido, sin intentarlo.

El realismo se impuso sobre el negativismo. Lo primero que pensé fue en ponerme en contacto con don Guillermo Ruiz, historiador del futbol colombiano. De inmediato retrocedí en mi máquina del tiempo, unos meses atrás y recordé aquella entrevista que le había hecho a principio de año. De don Guillermo tenía una magnifica imagen, el ante el micrófono siempre aparece con datos precisos, sin el micrófono, fuera del aire es un señor, un caballero, no tiene reproche alguno ni como persona, ni como periodista.

Llamé a don Guillermo, afortunadamente se comprometió a ayudarme en mi propósito. Ahora todo quedaba en mis manos. Mientras mis compañeros de estudio viajaban a Bogotá a la feria del libro, yo resolví aplazar mi viaje a Bogotá para el día domingo. Ese día realice un viaje épico, me levante bastante temprano, llegue al terminal y salí rumbo a la capital de la república. En la mañana visite la feria del libro. A medida que pasaban las horas, las ansias iban aumentando, se acercaba el momento. Luego de estar en Corferias, me desplacé a Caracol Radio. En recepción fui anunciado, y no hubo ningún problema. Subí a través del ascensor. Fui recibido amablemente en una sala de espera. Posteriormente me ubicaron a las afueras de la cabina, estaba a unos cuantos metros de los hacedores del Carrusel Deportivo. Cuando menos lo esperaba, fue invitado a seguir, frente a mis ojos se encontraban César Augusto Londoño, Edward Acero, Héctor Eduardo Chávez, Guillermo Ruiz, Rafael Sanabria, Diego Rueda y Jair Mosquera. Les extendí la mano a cada uno, pase puesto por puesto saludándolos. Lógicamente el dialogo con ellos no podía ser largo, debido a que estaban al aire.

Estuve muy atento, tratando de aprender en las grandes “ligas” de la radio. Me asombraba la coordinación que había en el programa, todos parecían actores, hablaban en los momentos adecuados, con las palabras apropiadas. Cesar Augusto, cumplía la función de director de orquesta, repartía el balón siempre en el momento justo; don Guillermo intervenía con apuntes históricos, que a los más viejos los devolvía al pasado, mientras a los más jóvenes nos describía tan bien los acontecimientos que hacía del pasado nuestro presente; Sanabria opinaba de los jueces centrales con amplio conocimiento; Diego, Edward, Jair y Héctor Eduardo, daban informaciones al instante de producida la noticia; a su vez en los estadios los corresponsales, informaban de las novedades.

Yo también tuve mi oportunidad de hablar, los minutos no fueron muchos, hice una breve presentación y por supuesto le agradecí a don Guillermo, quien fue el gestor de mi ida al carrusel Deportivo. Hable de tú a tú con personajes que han dejado huella en la radio. Como lo dije en mi intervención compartí, aprendí y añadí a mi vida una experiencia engrandecedora que me ayudara a progresar.

Si tuviera la oportunidad de elegir mi destino, seguro que erigiría ser como cualquiera de los integrantes del Carrusel Deportivo. Ellos han logrado, las metas que yo me he trazado a mis 16 años. Dios quiera algún día pueda igularlos o superarlos.
[Gustavo Adolfo Murillo]