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La historia de los hinchas alfredoc el 17 ene 2011

CONTRAPLANO: EL RINCÓN DE CASANDRA

Por Orlando Cadavid Correa
(El Mundo, de Medellin, Abril 11/08)
El Rincón de Casandra era una columna que aparecía los lunes, en las páginas deportivas del finado diario El Correo, firmada por “Malevo”, un predicador sin tonsura, ni sotana, de lavar y planchar, oriundo de Fredonia. Cada entrega contenía una catarata del Niágara de amor pasional por el Deportivo Independiente Medellín y un pequeño Salto del Tequendama de menosprecio sectario para el otro equipo de la Jerusalén del Aburrá.

Porque intuimos que esta pequeña historia hará palpitar los corazones rojos de algunos hinchas de ayer, hoy, mañana y siempre del legendario DIM, contactamos en Bogotá al periodista José Yepes Lema, creador de este mítico púlpito escarlata.

La tribuna de papel nació en las instalaciones del diario liberal, situadas detrás del céntrico edificio conocido como “El portacomidas”, en el entorno de la Plazuela Nutibara. En su lenguaje tan particular, Yepes rememora los hechos para el Contraplano: “Corría el año 1970. Con un grupo de amigos del periódico ‘El Correo’, entre ellos Darío ‘Gordo’ Molina, Nelson Echavarría y Pedro Cárdenas, “El ordinario”, nos sumamos al grupo de linotipistas y armadores del diario para asistir, religiosamente, todos los domingos, a ver jugar al DIM. Nos instalábamos en la tribuna ‘Corea Oriental’, la más bulliciosa, ‘infestada por el ‘malevaje’, que era gente de la peor avería: hombres inquietos, hombres vagabundos, borrachos, campesinos alegres de vivir en la ciudad, pesqueros, redobloneros, rateros, damiselas de burdel y otros bribones por el estilo. Y gritábamos, entre muchachos, lustrabotas, burreros, que descansaban del quehacer cotidiano de arriar los caballos con coche en la Plaza de Mercado de Guayaquil o en el Pasaje Sucre, revueltos con mujeres de pasión adúltera y de vida undívaga. Todos nos hermanábamos, con esas féminas de aspecto afrodisíaco de los prostíbulos del barrio Guayaquil, de Aranjuez, o de Lovaina Todos, al unísono, gritábamos palabras sucias, al producirse un gol  o ante las injusticias de los árbitros o de los jugadores de otros equipos en la cancha. Allí también se situaban con nosotros los locos más inquietos, como los de las barras ‘la Danza del Sol, la de ‘Los poderosos del DIM’, ‘La Barra del Putas’, ‘La llave Roja’ Todo esto me dio la idea de escribir una columna, en la sección de Deportes”.

José toma nuevo impulso y le da más cuerda al reloj de las nostalgias: “El ‘Rincón de Casandra’, firmado por ‘Malevo’, lo tomé prestado de un amigo extranjero, que escribía sobre cultura, en Barranquilla. Casandra,  en la mitología, fue una hija del rey Príamo y de la reina Hécuba de Troya. El dios Apolo, que amaba a Casandra, le concedió el don de la profecía, pero cuando ella se negó a corresponder a su amor, Apolo volvió inútil el don, haciendo que nadie creyera en sus predicciones. También se le consideró loca, que sólo pregonaba desastres.

La columna, que salía todos los lunes, pronto subió de tono. Se hizo popular. La leía, especialmente de abajo, el hincha rojo, que gustaba de las interpretaciones que le daba el “Malevo” a los encuentros y personajes de la gloriosa plebe. El “Malevo” usaba el lenguaje de esa plebe, especialmente de los borrachos peleadores en los cafetines de Guayaquil, de La Toma, de Gerona, de Campo Valdés, de Manrique Oriental y de Manrique Central, los de la famosa Calle 45 o los bebederos del estadero del ‘Cucaracho’, al borde de la música ‘maleva’ de Julio Sosa, de Alberto Echagüe, de ‘Perra Flaca’ Marín, de Jorge Valdez, de Charlo, de Alberto Podestá En esos antros amados, gritábamos de nuevo los goles. Bebíamos con la barra del periódico, además, , ‘El Bobo’ Alfonso Restrepo, el albañil Zabulón y León Quiroz, entre otros. En el centro tomábamos en el un cafecito al frente de El Correo, y la mesera vulgar, llamaba Oliva, que era rolliza, como una paloma bien alimentada, servía, mientras con una oreja podía oír lo que salía de la otra, nos saludaba con palabrotas, no hijas de la vergüenza. Pronto se unió al grupo Luis Correa, un cantor de tangos argentino, que fue ‘contratado’ entre unos futbolistas que trajo de Buenos Aires como refuerzo del DIM, Jaime Tobón de la Roche, ex presidente del equipo, y famoso locutor. Durante un clásico con el otro equipo de Antioquia, unos carniceros, hinchas del Nacional, me desafiaron, entre ellos un borracho, que todavía olía a cantina como un cochino. Luis Correa, abriéndose paso entre la gente, como un toro, les hizo frente, y con un escalofriante ‘uppercut’ de izquierda en el estómago, casi le produjo un ‘knockout’ al borracho, saliendo inmediatamente a otro lugar de ‘Corea’. También nos dábamos bañitos culturales, citando a Hamlet -ángel andrógeno- y a Laura Macbech, el siniestro y asesino personaje, pero a la vez relatando las hazañas de personajes de humildes oficios, haciendo proporciones entre estos patrones de la literatura universal con los de aquí abajo, con gran propensión al asado de brujos”

La apostilla: Al finalizar el ‘Rincón de Casandra’, siempre se le ponía el ‘cerrojo’ del ¡Oh, todopoderoso DIM, maldito (escrupuloso y otros términos) ¡nos vas a homicidar!, que se volvió estribillo entre la fiel clientela de la columna y las enormes legiones amantes de la divisa roja.

La historia de los hinchas alfredoc el 02 jun 2010

PORQUE SOY ROJIAZUL

sebastian-suaza-palacioPor Sebastián Suaza Palacio [suazario@gmail.com]

Hablar de cómo me hice hincha del Deportivo Independiente Medellín puede ser complejo. Lo veo como algo difuso, o indescriptible, cuyos orígenes son difíciles de rastrear. Intento remitirme a mis recuerdos de la infancia y allí descubro unos leves inicios o “coqueteos” hacia el club RojiAzul, hacia la cultivación de un afecto – posteriormente Amor y Pasión innegables e ineludibles – por El Poderoso de la capital de la montaña.
En dicha época, tendría yo entre 5 y 7 años. Mi papá, amigo de los dueños de una tienda de artículos deportivos (Sport River, que estaba ubicada en una de las esquinas de la actual Plaza Botero -actualmente allí hay una tienda relacionada con fotografías y dicha tienda deportiva está en las Torres de Bomboná -) apareció una noche en nuestra casa con dos uniformes, distintivos de los equipos tradicionales de Antioquia: el Deportivo Independiente Medellín y el Atlético Nacional.

Recuerdo con cariño y nostalgia el uniforme RojiAzul, con un enorme escudo, un cuello blanco con botoncitos que se unían a presión, el patrocinador de “Malta Cervunión” al frente, en la espalda el hoy extinto “Bancoquia”, y un número que no recuerdo cuál era (creo que era el 2), pero sí recuerdo lo pegajoso que se hacía en la espalda cuando uno sudaba. La pantaloneta azul y las medias rojas. Bonito uniforme, que según vi fotos en tiempos posteriores, era el de 1993. Entonces atando cabos, tendría yo unos 7 años, como ya lo había dicho. También recuerdo el uniforme del Atlético Nacional, con su patrocinador “Konga” en aquellos días. Lucía ambos uniformes, pero me gustaba más el del DIM. No recuerdo qué pasó con dicho uniforme, no lo volví a ver.
Con el tiempo, me relajé en cuanto al fútbol, aunque recuerdo haber visto el mundial de USA 1994, lamentando la temprana eliminación y la muerte de Andrés Escobar. Esas imágenes aún están en mi memoria. Recuerdo que fui hincha de Brasil y celebré el título mundial del conjunto carioca.

Por allá en 2001, recuerdo que mi interés por el fútbol renació. Comencé a ver la Copa América y disfruté del título Colombiano. Seguí con entusiasmo y detalladamente a la Selección en lo que restaba de las eliminatorias, lamentando la eliminación en la última fecha, dependiendo de los resultados externos.
A finales del mencionado año, el DIM disputó la final y el título de la Copa Mustang con el América de Cali. Me animé, sabiendo que el Poderoso llevaba 44 años sin ser campeón del fútbol nacional. El subcampeonato, en vez de desinflarme, me hizo reconocer que siempre había sido hincha Rojo.
Al año siguiente, 2002, comencé a empaparme más sobre fútbol, gracias a que desarrollaba mi trabajo social del colegio en una biblioteca donde podía acceder diariamente a la prensa. Todos los lunes llegaba animado a leer la sección deportiva de “El Mundo”, observando cómo iba el DIM, escuchando radio de vez en cuando, en los partidos que no eran transmitidos por televisión. Llegué a pensar en “cómo es posible que un equipo en Colombia lleve tanto tiempo sin ser campeón”, pero la sorpresa llegó ese mismo año, con el vaivén de la eliminación temprana en el primer semestre, un comienzo atropellado y difícil en el segundo, que desembocó en la tercera Estrella RojiAzul. Mi felicidad fue tan grande, a tal punto que la sensación de goce que tuve fue mayor que la relacionada con los dos títulos siguientes.

Quizá no fui muy inquieto con el tema del fútbol en mi infancia y pre-adolescencia. Quizá llegué a seguir al DIM en un momento diferente al que el equipo tuvo acostumbrados a muchos de sus hinchas. Pero no lo hice por moda ni por farándula. Lo que me sucedió en ese lapso 2001 – 2002 fue una confirmación, una ratificación de mi sentimiento Poderoso. Los inicios decadentes de ese 2002, con una eliminación a manos del Deportivo Pasto por goleada en el Atanasio Girardot me generaron rabia y frustración al ver al equipo eliminado, deseando que estuviera mejor, anhelando que el torneo 2002 – II comenzara pronto para hacerle fuerza al Rojo. El título fue un accidente que me llenó de alegría y me demostró que valía la pena esperar y confiar en los procesos y no en la inmediatez afanada por lograr algo sin irlo construyendo en el día a día, paso a paso.

Aunque alejado del fútbol durante una etapa en que muchos de mis contemporáneos estuvieron afiebrados y siempre atentos al “Deporte Rey”, mi Amor por el Rojo lo puedo encontrar durante toda mi vida, por ello relaté lo del uniforme durante mi infancia, cómo me impactó el color Rojo y disfruté con entusiasmo de él, peloteando en una acera o dentro de mi casa. 2001, 2002, fueron los momentos de ratificación de un Amor innegable, ese que genera una gama de sentimientos, ansiedad, angustia, felicidad, satisfacción, plenitud, desazón, rabia, frustración, esperanza, tantas cosas que atañen al ser humano.
A ello le abono la tradición familiar, pues mi papá ha sido hincha del DIM toda la vida, relatando cómo sufrió con el equipo, y cómo alega hallarse relajado y sin inmutarse frente a lo que acaezca con el Poderoso, pero tal relajo es falso, aún se le ve eufórico, ansioso, sufriendo y gozando con el club de sus amores. Casi todos mis tíos paternos (en casa de mi papá fueron 14 hijos) son hinchas del DIM, pero se respira un ambiente de respeto y comprensión ante las diferencias en gustos y pensamientos, porque hay hinchas del Verde también, y no hay malsana convivencia en ese punto. Al contrario, se disfruta y sí se puede hablar de fútbol sin peleas tontas e incoherentes. Aún así, nadie me instó o animo a “ser hincha del DIM”, nunca se me decía algo al respecto, ni siquiera mi papá lo hizo, y él mismo lo reconoce.

Como dije al principio, hablar de cómo me hice hincha del DIM se hace difuso, ni siquiera tuve que ir al estadio para cultivar ese Amor enorme, la coyuntura de un Nacional triunfador tampoco influyó para tomar mi decisión. Aprecié la grandeza del Verde, llegué a aplaudirla, pero mi Amor por el DIM surgió, o mejor, reapareció, siempre estuvo ahí, así como un Amor verdadero, no se planea, llega, se da, asombra y deleita, pone a sufrir, pero a sonreír, finalmente. Vale la pena el sufrimiento para embocarla en el último minuto, la angustia se compensa con la euforia casi infartante que las sorpresas de nuestro enigmático DIM nos trae. Vale la pena ser hincha Rojo, para quien lo es.
Sebastián Suaza Palacio
(Terminado Miércoles 02 de Junio de 2010, 12:58 p.m.)

La historia de los hinchas alfredoc el 20 may 2010

COMO LLEGUÉ A SER SEGUIDOR DEL DIM

javier-moraPor Javier Mora, La Ceja, Antioquia

Buenas noches don Alfredo. Mi historia, la que me acercó al Deportivo Independiente Medellín. Hace muchos años. Por allá por 1954 o 1955, estaba recién inaugurado el Atanasio, también desempacado desde un avión de Avianca, de dos motores y hora y media de vuelo desde Bogotá.
Soy antioqueño, pero inicié mi bachillerato en Choachí, Cundinamarca, y al reencontrarme con mi familia en Itagüí, fui invitado a un encuentro disputado por el DIM pero no recuerdo contra cuál de los equipos de Colombia, un bonito partido: dos defensas, cuatro en el medio y cinco adelante. Como ganó el rojito como dice un amigo, me fui enamorando de ese equipo y a los quince días volvimos, mis familiares, ya hoy en el cielo, eran hinchas de Nacional creo, pero no del Medellín, y jugaba, me parece, Nacional de local, no recuerdo contra quien y tampoco a los jugadores. Medellín jugó  de visitante y también ganó; ahí me “encarreté” aún más y de verdad eso fue definitivo ,porque hasta hoy he sufrido y también he sido muy feliz con mi DIM del Alma. Gocé el segundo título del rey de corazones y obvio los tres siguiente, aunque el quinto no me encontraba por estas tierras y solo como a las doce de la noche de ese 20 de diciembre de 2009, pude enterarme que habíamos ganado la sexta.
Mis estudios los termine en Medellín, soy abogado de la U. de Antioquia, jubilado por fortuna y gozando de mis hijos, quienes también son hinchas del Medellín. Es una apretada síntesis de mi vida como hincha de este equipo al que esperamos este fin de mes como el nuevo campeón de Colombia, aunque es difícil mas no imposible. Buenas noches y gracias don Alfredo, por haberme invitado a contar este aspecto de mi vida.

La historia de los hinchas alfredoc el 11 may 2010

“MI HISTORIA COMO HINCHA DEL DIM”: PABLO CALLE JIMÉNEZ

pablo-calleBuenas noches don Alfredo. Trataré de relatar con la mayor brevedad posible lo que recuerdo de la historia de como me hice hincha del Medellín:

Son un poco vagos para mi los recuerdos del día en que convertí hincha del Independiente Medellín. Recuerdo que todos mis tíos, e incluso mi abuela materna eran hinchas de Nacional, por lo que en los primeros años de mi infancia, y con poco conocimiento de causa, me declaraba hincha de ese equipo. Incluso se que hay una foto mía con el uniforme verde y blanco del Nacional de los 90′s.

La situación cambió radicalmente el día en que Medellín quedó campeón por 5 minutos. En el momento en que se jugaba el partido yo tomaba mi habitual clase dominical de natación en la piscina olímpica del Atanasio Girardot, y mientras salía con mi tía camino a su casa después de la clase, dos vendedores de comida callejera escuchaban el partido en una grabadora que tenían al lado. Justo cuando pasábamos cerca de ellos anotó Medellín el gol con el que ganó el clásico que transitoriamente lo dejaba campeón, y la forma como los dos vendedores gritaban, bailaban y se abrazaban en medio del júbilo me impactó profundamente hasta el punto de decirme para mis adentros: “Yo quiero ser hincha de ese equipo, yo quiero ser del Medellín”. Por supuesto que yo no tenía ni idea de que partido se estaba jugando, no sabía que ese gol sacaba campeón a Medellín, y posteriormente en nada me afectó el gol increíble de Mackenzie que le dio el título a Junior en el último segundo.

pablo-calle1Sin embargo el sentimiento y la pasión de los dos hinchas rasos a los que vi festejar el gol del clásico, me convenció de hacer parte de la hinchada del Independiente Medellín. Poco después me enteré de que mi Papá, con el que nunca antes había hablado de fútbol, también era seguidor del Medellín, y que no se oponía a mi ‘preferencia’ por el otro equipo de la ciudad ya que no quería entrar en polémica con mis tíos y no pretendía ir en contra de mis gustos.

A decir verdad, aunque decidí ser hincha del DIM en diciembre del 93, me gradué como verdadero seguidor del equipo durante la desastrosa campaña de 1996, año en el que comencé a asistir regularmente al estadio en compañía de mi Papá y sus amigos del trabajo. Año desde el cual no he dejado de apoyar al Medellín, asistir al estadio, sufrir las desgracias, celebrar los triunfos, polemizar con mis amigos verdolagas y disfrutar de la rivalidad y pasión que genera el deporte mas lindo del mundo.
Pablo Calle Jiménez  [pablocallej@gmail.com]

La historia de los hinchas alfredoc el 10 may 2010

TODO EMPEZÓ EN 1970: CARLOS MARIO TAPIAS

carlos-mario-tapiasPor Carlos Mario Tapias  [carlosmariotapias@hotmail.com]
To: alfredoc@elcolombiano.com.co
Subject: Mi historia
Date: Mon, 10 May 2010 10:41:37 -0500

Dn Alfredo muy buenos dias y muchas gracias por permitirme hablar de mi vida y sobretodo de mi origen como hincha de Nacional.

Le cuento. La historia es larga.
Mi nombre completo es CARLOS MARIO TAPIAS AGUDELO, soltero,n acido en Medellin hace 40 años, pero mis padres y hermanos son todos de Barbosa (Antioquia).
Soy contador público y docente. trabajo independiente.

Recuerdo a comienzos de los años 70, que no había TV en casa ni en la de los vecinos, entonces mi familia fue y es muy amante de la radio, igual que yo, mi madre (q.e.p.d) escuchaba todas las radionovelas, y recuerdo que mi hermano que me sigue en edad (siendo yo el menor), escuchaba deportes y programas de humor como Montecristo y Evert Castro, creo que se llamaba. Yo muy niño escuchaba los partidos, pero como no había tv, nunca vi una imagen de ningún jugador en esos años, entonces yo creía que la radio inventaba el torneo y lo acomodaba a quien quería ser campeón. Hasta que en 1976 teniendo 6 años, mi hermano me llevó a un partido miércoles en la noche Nacional-Cali, y fue un sueño para mi, el partido quedó 2-0 con goles de Palaveccino, y empezó ese amor por el equipo además que mi hermano ayudaba para ello, ya no dejaba de escuchar los partidos, mi edad y la situación económica no permitían que volviera al estadio.
Fue hasta 1979-1980-1981 que tuve una señora vecina que trabajaba en una Caja de Compensacion Familiar con la cual el señor Hernán Botero Moreno (presidente verde aquel entonces) hizo una alianza para llevar niños gratis al estadio a tribuna sur y ella me regalaba cada 8 dias la boleta, yo con 10 años y viviendo en Campo Valdés, me dejaban ir solo, e iba y venía a pie, pero no faltaba los domingos que éramos locales, fue una gran época, empecé a ver los jugadores que luego volví mis ídolos, entre otros Cueto, La Rosa, Herrera, campeones en 1981.
En estos tiempos también recuerdo algunos equipos radiales como Jorge Eliécer Campuzano con Hernández Bonet en RCN, Múnera comenzaba con Wbeimar, pero recuerdo a un narrador que me encantaba y acostumbraba a imitarlo era Sergio Ramírez, y recuerdo de él, que se sabía las reglas de juego en sus narraciones las mencionaba. Es una lástima que nunca mas lo volví a escuchar.
Entre ires y venires la vida me llevó a vivir en 1985-1986 a Caucasia(Antioquia) y me encontré con otra cosa, siendo un municipio de Antioquia con costumbres costeñas. Solo se escuchaba RCN, y no se sintonizaban emisoras de Medellin, razón por la cual me parecia extraño, ver en una región paisa, tantos hinchas de la Costa, del Valle y de Bogotá, obvio era lo que se podía escuchar, además era la epoca dorada del América y en algunos casos del Cali. Mas sinembargo había hinchada verde y casi nada del Medellín.
Luego cuando vuelvo a Medellín a terminar mi bachillerato, vuelvo con las costumbres de antes pero asistiendo más al estadio ahorrando dinero del que me daban para comer en clase.
Y llegó la época dorada, 1987 con 17 años empezaron los puros criollos, 1988, 1989 fui a todos los partidos de Copa Libertadores, mi hermano el de siempre quien vivía y trabajaba con mi madre en Caucasia, me enviaba dinero para las boletas, así que nunca falté, es más, el único partido que he ido a ver a Nacional fuera de Antioquia, fue en esa final del 31 de mayo. (mi madre murió un 31 de mayo), a partir del 1990 ya no faltaba cada 8 días al estadio, ya empezando mi universidad y con trabajos allí y acá tenía para las boletas, seguí a Nacional siempre, fui abonado 4 años seguidos, dejé de serlo como forma de protesta de los dirigentes hacia los hinchas  esto sigue sucediendo, por esto me alejé mucho de ir a fútbol, es la única protesta que puedo hacer, sin violencia pero veo los partidos sigo siendo amante de la radio, escucho todo lo que pueda y ahora con la posibilidad que ud nos da de escribir y opinar, he tratado de hacerlo sobretodo cuando me “pica” algo y quiero comentar o protestar. Así sigo hasta ahora, solo que ya soy un profesional, que gracias a Dios puedo darme algunos lujos que antes no tuve, pero repitiéndole que mi protesta con el equipo es no yendo al estadio. Ahora me asombra lo que son los medios de comunicación, yo no tuve la oportunidad de ver a mis ídolos cuando era niño y ahora cualquier joven conoce a cualquiera de cualquier parte del mundo. Tal vez por eso y por el fútbol que me gusta, me he vuelto seguidor del Barcelona de España y del Arsenal inglés.
Don Alfredo muchas gracias por dejar expresarme, talvez esta  historia debe ser similar a muchas otras.
Yo creo don Alfredo que los que tenemos todo este pasado, tenemos un poco mas de derecho moral a opinar y conceptuar sobre un equipo y su historia, que los jóvenes de ahora, que desafortunadamente, en su mayoria han hecho que ir al estadio no sea tan placentero como antes. Es mas se creen dueños del equipo como los del Sur.
Si cabe recordar algo del periódico don Alfredo, en  mi caso es que recuerdo 3 columnas que leía cuando podía comprarlo. Cápsulas que eran más larguitas, Brevísimas y el Merequetengue que me hacia reir mucho del Ber Buri (qepd).
Muchas gracias por la oportunidad don Alfredo y a la orden lo que necesite.
CARLOS MARIO TAPIAS AGUDELO
Contador Público


 
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