Y de cómo llegamos a Papúa – Nueva Guinea
La despedida fue un poco triste. Quedaron amigos, amigos de verdad y otros menos de verdad, pero amigos. El barco está listo, pararemos a 8 millas de Noumea para poder limpiar la hélice y el eje. Ese fue el plan inicial; ni Juli ni yo pensábamos hacer esa limpieza en la marina a sabiendas que son aguas totalmente contaminadas.
Las compras de última hora, ¿nada se olvida? Yo se que siempre se olvida algo es un momento dramático. Pero en un abrir y cerrar de ojos entramos en esta pequeña isla donde limpiaríamos por debajo nuestro barco. Juli prepara el equipo scuba de buceo y yo me alisto.
El agua es un poco fría, ya estamos anclados a poca profundidad pero ya llegó la noche teniendo que limpiar con una lámpara en la otra mano, un poco incómodo pero no tenemos muchas opciones. Fue rápido, hacía mucho frío pero igual el trabajo se hizo.
En la salida del agua me golpeé en un costado las costillas inferiores. Un golpecito más pensé, salí con mucha dificultad y con ayuda de Juli.
El barco es muy alto y no quisimos tirar el botecito al agua ni desamarrar la escalera que estaba muy alta, en la popa.
Amaneció y nos apresuramos a terminar los últimos detalles. Mueva para acá, amarre aquí, acuñe allá, cierre esto, volvamos a amarrar etc, etc.
Nos esperaban más o menos 15 días de navegación incierta porque este mar era una incertidumbre, el mar del Coral y el trayecto aunque frecuentado por muchos navegantes seguía siendo mi misterio.
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El primer día prometía cansancio, volverse a adaptar a la rutina de la navegación. Toma como 3 días para unos, semanas para otros y para otros una eternidad. Pesca para la novedad de la dieta, muy escasa esa primera semana. Atrás en la estela quedó Nueva Caledonia impresionantemente larga y alta y muy montañosa. Tres días nos acompañó hasta que la perdimos de vista por el sur-este. Al oeste nos imaginamos la costa este de Australia, al frente Papúa Nueva Guinea y al noreste las islas Salomón y Guadalcanal.
Continuamos avanzando. 500 millas náuticas, 700, 1000 millas náuticas, pero las costillas no dejaban de dolerme, sobre todo cuando respiraba profundo o me recostaba sobre ese lado. Y aunque el dolor era fuerte pero se podía olvidar por ratos. Todos los marinos y la gente que navega se acostumbra un poquito al dolor y a los pequeños golpes, pero pasaban los días y el dolor seguía recordándome que con la izquierda no podía hacer fuerza. Nada que disminuía.
Los consejos desde mi casa y las sugerencias de Juli fueron cambiar rumbo hacia Papúa, que se encontraba casi al frente de la proa. La decisión había que tomarla. Vamos a Papúa Nueva Guinea y de paso nos aprovisionamos de agua y combustible, anticipándonos a cualquier complicación al pasar el Estrecho de Torres.
Y pusimos rumbo a este país desconocido, dueño de historias fantasiosas y milenarias, su inocencia fue arrebato, primero de los portugueses después los españoles, y por supuesto, también de los ingleses. Pero finalmente ninguno se interesó. Aparecieron los alemanes y lo abandonaron, aparecieron los australianos; los japoneses, fueron expulsados y los australianos se quedaron hasta el 16 de septiembre de 1975, cuando declararon la independencia parcial, pero aún así la reina Isabel sigue en todas partes.
Un país lleno de lenguas, más o menos unas 300 con sus respectivas tribus en una misma isla. La tierra es poco fértil, la capa vegetal es casi una capita, hay mucha pobreza como en casi todos los países cerca de la línea ecuatorial. La gente nativa es muy amigables, provoca regalarles todo lo que no necesitamos (que son muchas cosas). Los otros, son los blancos australianos en mayoría y, por supuesto, los chinos que dominan el comercio medio, y en menor proporción los hindúes.
Otra vez somos los primeros colombianos en llegar en velero a esta isla, según nos afirmó el oficial de inmigración y aduana.
Viven del incipiente comercio, algo de turismo, buen buceo. (La barrera de coral de Australia termina muy cerca de aquí). Hay minería (cobre) que es explotada por consorcios extranjeros.
El salario mínimo son 2 kinas como 80c de dólar americano. En fin, son los contrastes que nos hemos encontrado y seguiremos encontrando, sobre todo en estos países tropicales.
Estamos listos para salir, después de 2 días el pronóstico de mis costillas son dos fisuras y el músculo intercostal magullado. Mucha calma y no respirar muy profundo, recomendaciones de Juli.
Agua, combustible, y un poquito de mercado, el timón reparado, la ropa lavada, el huequito por donde se entra el agua en la popa tapado. El timón suavizado (grasa)… listos para zarpar! Salimos hoy, el día de la independencia.



octubre 7th, 2010 en 12:43 pm
Es increible lo que hacen, en nuestro pais con dos mares no tenemos tradición de exploradores, amo el mar y amo mi colombia y a colombianos como ustedes, los estaremos siguiendo ola tras ola, que Dios los acompañe, buen viento y buena mar desde villamaría caldas, animo !!!
noviembre 18th, 2010 en 4:23 am
hola franco ospina… nos conocimos en porce antioquia haciendo el curso de parapente en 1994!yo soy el amigo de juan jorge sierra. parce, estoy en miri, malasia tratando de vender mi velero para regresar a colombia despues de hacer 8.000 millas solitario!
me gustaria saber donde estan? cuando piensan iniciar la travesia del atlantico desde canarias? o bajaron por surafrica?
me puedes contestar a mi correo juanchozea@hotmail.com, de pronto podemos hacer la travesia juntos!
chau brother! pip…. juancho