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mayo 31, 2012 10:32 pm La FicciónLe ha cogido miedo a ciertas situaciones. Supone, por supuesto, que son los acontecimientos de los últimos días. Entonces trata de poner la mente en blanco y empezar de nuevo. Es más fácil. Todo hasta que, por causas inexplicables de la cabeza, el blanco empieza a pintarse de muchos colores y a recordar. Ha vuelto el miedo, piensa. Es que los ladrones no se llevan los objetos, sino la tranquilidad, supone. Respira. Trata de ponerse la capa aquella de la seguridad. La vida sigue. Y hay gente a la que le parece más fácil asustar a alguien que ir a trabajar. Lo que hay que encontrar es la amistad del miedo, para que aparezca solo cuando sea necesario. De todas maneras hay que seguir saliendo a la calle. Las cuatro paredes no suelen pintarse muchas horas seguidas de colores.
Se acuerda de este poema de Alejandra Pizarnik:
En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tu del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.


Jotam :
Date: agosto 9, 2012 @ 23:36
Ideas that you’ll never find,
All the inventors could never design.
The buildings that you put up,
Japan and China all lit up.
The sign that I couldn’t read,
or a light that I couldn’t see,
some things you have to believe,
but others are puzzles, puzzling me.