Noviembre 21, 2009
La Ficción
Sin Comentarios
Éste es de Jairo Aníbal Niño. Me lo encontré buscando otra cosa y quise pegarlo acá, porque a veces, eso pasa.
Te regalé un caracol el día de tu cumpleaños.
Cuando izaste la bandera te obsequié otro de color perla.
Una tarde, cuando me di cuenta de que estabas triste,
te mandé con mi hermana un caracol de las islas.
Hace alugnos días, te dejé una pareja de caracoles de río,
en el interior de tu pupitre.
Ayer estuve en tu casa y te llevé un caracol transparente,
tan bello y extraño
que parecía hecho de aire endurecido.
Sin embargo, tu madre se enfureció conmigo
y gritó que jamás quería volver a vernos
-ni a mí ni a los caracoles que te regalo a cada rato -.
Ella no comprende
que yo,
simplemente,
estaba haciendo una escalera de caracol
para llegar a tí.
Noviembre 17, 2009
La Ficción
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Es amarillo. Tiene una cuerdita que lo sostiene. Una niña lo mira. Está cansado.
——-
Huele a naftalina
——-
Aunque quiere ser recuerdo, no lo logra. Ya no. Ha pasado, y es todo, y es nadie, para ser sincera. Sólo que hay que tenerlo como marca de agua, porque nunca se sabe, porque hay arrebatos pasajeros.
Por otro lado, se mantiene callado, ni un movimiento, ni una seña, y actúa discretamente, inhóspitamente, invisiblemente. No ha pasado, ni pasó, y se mantiene alejado, por desgracia.
Mientras tanto, el corazón se niega a muchas cosas y tiene un viento que le molesta.
Noviembre 12, 2009
La Ficción
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(Para el Señorito aquel, por no alcanzarlo a leer en el celular)
Solo una mirada es suficiente para quedarse con todo lo que tiene el de rojo adentro.
Noviembre 12, 2009
La Ficción
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Porque me pierdo
en cada hoja de color rojo,
en la que todavía
hay vestigios de tus alas.
Noviembre 11, 2009
La Ficción
Sin Comentarios
A veces se hace tan largo el camino a casa.
Noviembre 10, 2009
La Ficción
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A veces pierdo el tiempo solo porque me da la gana, porque me gusta verlo derrocharse y mirarme feo cuando pasa cada minuto, cuando sabe que se gastó en nada, que ese segundo anterior fue desperdiciado en una simple estupidez frente al televisor. Luego me pregunto qué es eso de perder el tiempo, porque supongo que es diferente para cada cabeza.
A veces pierdo tiempo solo porque no quiero dormir. Lo que mi cabeza no le ha dicho a mi cuerpo es por qué, piense la grosería que se le ocurra, tiene tan poco interés en dormirse antes de la una.
Noviembre 10, 2009
La Ficción
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Quiere saber por qué tiene los dos pies sobre la tierra y por qué todo lo demás. Es más, tiene ganas de hacerse la pregunta de Mauricio, de sí podrá acostumbrarse y aunque él se refería a otra cosa, ella diría si podrá acostumbrarse a esto. Vuelve a las cobijas y se deja sumergir en ellas, para que se haga la oscuridad. A veces le gustaría que él se apareciera y le pudiera escuchar la voz, que le dijera si vale la pena todo esto y esperar tanto. Tiene ganas de que llegue la Navidad y volver a creer en que el Niño Dios, en efecto, ese el Niño Dios. Y sobre todo tiene ganas de la magia, de esa cuando tenía seis y el mundo le cabía en la mano y en su imaginación. Tiene ganas de escribir, pero a mano. Quiere saber sin preguntar tanto o no ser tan marciana cómo a veces parece. La verdad es que le gustaría retomar eso del asombro.
Noviembre 9, 2009
La Ficción
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Las maripositas empiezan a dejarse ver. Todavía están chiquitas y confusas. Todavía no saben si sí, o si no. No hay que armar escándalo, ni adelantarse mucho. Puede ser no. Adelantarse al futuro es complicado, casi como contar los días porque se vuelve eterno. Solo tiene para decir que, tenía ganas de que su nombre sonará un poco y que los muñequitos del messenger subieran y bajaran y luego, esas palabras, tan nuevas, pero incluso tan cercanas. Las maripositas están ahí. Todavía no abren los ojos. Atrás está lo demás, pero ya no importa. No puede importar más.