Latin NCAP nos aterriza en seguridad: “Estamos 20 años atrás”

Prueba de choque Renault Sandero Authentique

Fueron presentados en Buenos Aires los más recientes resultados de las pruebas de choque publicados por Latin NCAP. Los resultados de los últimos testes revelan que los niveles de seguridad de algunos de los vehículos más populares en la región aún se encuentran 20 años atrasados respecto a los países industrializados. Sin embargo, ha habido algún avance con más vehículos que han alcanzado un puntaje de seguridad de cuatro estrellas y dos fabricantes que han implementado los airbags como equipamiento estándar en los modelos testeados.

Prueba de choque JAC J3

Los vehículos con peor desempeño de los ochos testeados en la Fase III de Latin NCAP fueron el Renault Sandero y el JAC J3. El Sandero obtuvo tan solo una estrella debido al “desempeño inestable de su carrocería así como a la falta de airbags” (Versión Authentique). Según el organismo evaluador: “Este es un resultado decepcionante de Renault, un fabricante con buena reputación en Europa en términos de seguridad. El fabricante es claramente capaz de ofrecer algo mucho mejor como se aprecia en el otro modelo testeado, el Fluence por ejemplo, que obtiene cuatro estrellas”. El JAC 3 también obtuvo solamente una estrella a pesar de contar con dos airbags. Latin NCAP puso en su evaluación: “Esto indica claramente, la vital importancia de la fortaleza de la carrocería en la protección de los ocupantes en caso de choque”.

Prueba de choque Volkswagen Jetta Clásico

Es claro que solo los airbags no compensan una pobre resistencia estructural al choque y Latin NCAP cree firmemente que “los consumidores no deben ser confundidos por los fabricantes que se descansan solamente en los airbags para brindar una falsa impresión de seguridad”. La sola inclusión de un airbag no garantiza la seguridad del vehículo. Es por esto que “tanto el público como los gobiernos deben ser capaces de verificar la integridad estructural del carro. Esto se puede lograr mediante la aplicación de los estándares de prueba de choque de las Naciones Unidas (reglamentaciones R94 y R95) y otorgando a los consumidores la posibilidad de comparar el desempeño en seguridad de los diferentes modelos como lo viene realizando Latin NCAP”.

Prueba de choque Ford Fiesta SE

Bueno, pero no todo son malas noticias. Es muy alentador en esta Fase III el significativo incremento en la cantidad de autos que obtuvieron cuatro estrellas. Cinco modelos obtuvieron la calificación, evidenciando los beneficios combinados del mejoramiento de la fortaleza de la estructura, los airbags y los cinturones de seguridad.  Los modelos que cuentan con cuatro estrellas son el Ford Fiesta SE, Honda City, Renault Fluence, Toyota Etios hatchback y Volkswagen Polo hatchback. El otro modelo testeado, el Volkswagen Jetta Clásico obtuvo sólo tres estrellas debido a “su pobre integridad estructural”.

Prueba de choque Honda City

Otra señal de avance en estas pruebas de choque es la obtención, por primera vez, de cuatro estrellas para la protección de niños. Dos modelos, el Ford Fiesta y el Honda City, obtuvieron el reconocimiento. La utilización del sistema de retención infantil con ISOFIX desempeñó un rol fundamental en reducir la probabilidad de instalación incorrecta y mejorar el desempeño dinámico en general.

Prueba de choque Toyota Etios

Un asunto preocupante para Latin NCAP es “la conformidad de producción que los modelos deben mantener desde su aprobación original para la venta y el período restante en que se fabrican y venden en los mercados de la región”, pues  La falta de estándares de seguridad basados en los de la ONU para los vehículos en América Latina y la ausencia de laboratorios de testeo de vehículos hace difícil a los gobiernos asegurarse de que todos los fabricantes mantengan la calidad de los vehículos vendidos en sus mercados.

Prueba de choque Volkswagen Polo HB

Al completar la Fase III, Latin NCAP cuenta ahora con 26 modelos testeados incluyendo los más vendidos de la región.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

2 comments

  1. Javier Cruz   •  

    Los gobiernos latinoamericanos deben presentar más firmeza ante la industria del automóvil. No es de recibo que el mismo modelo reciba en Europa mayores elementos de seguridad que en América. El precio final, el poder adquisitivo o la exigencia del consumidor en materia de seguridad no son razones para que un mismo modelo reciba en algunos países un sólo airbag, cuando en otros se ofrece con diez, en muchos casos a precio inferior. Mención aparte merecen los vehículos chinos. Basta saber que ninguna marca en Europa cumple con el EURONCAP, o basta también con ver un crash test de cualquiera de sus productos para saber que son ataúdes rodantes. Mientras América Latina no exija las mismas normas de seguridad que han ahorrado miles de muertes y lesiones graves en otros lugares, muchas personas seguirán dejando su vida y su salud en las carreteras. Tampoco cabe obviar los gastos que para los Estados suponen unas altas tasas de accidentalidad.

  2. Este articulo es muy interesante, lo voy a compartir con mis amigos del Factbook para que le echen un vistazo.
    Saludos.

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