Obituario: Germán Camilo Calle (1963-2012)

La primera vez que ví en persona a Germán fue en su casa, en Sofasa, digo,  que era su casa. Y la primera vez que hablé con él me gané uno de los regaños más cariñosos que se pueden recibir: “No se te ocurra volver a decirme doctor…Me llamo Germán, Germán Camilo”. Así era Germán, uno más, un parcero que estaba lejos de la investidura que llevaba como Director General de Renault Sofasa. Tal vez por eso esta empresa era (es) uno de los mejores lugares para trabajar en Colombia, según las frías encuestas que hacen las entidades medidoras de la economía nacional.

Cuando estabas con él a la mesa (porque se sentaba contigo a la mesa en los eventos, como si fueras de los privilegiados de su staff), siempre tenía un apunte, una anécdota o algún chiste para hacerte aun más agradables las conversaciones. Pero precisamente para conversar con él debías estar preparado, pues de un momento a otro te disparaba: “Oye, Juan: ¿Y qué opinas de la situación política actual?” o ¿”Cómo ves tal o cual coyuntura del país o de Medellín”?. Y más desconcertante aun era el cuidado que le ponía a tu respuesta, como si estuviera hablando un Ministro. Germán no preguntaba por preguntar, como quien va en un ascensor y menciona el clima. Se alimentaba de lo que uno atinaba buenamente a balbucear con la poca cultura general que lo acompaña.

Un rasgo característico de Germán era su prodigiosa memoria para aprenderse los nombres de las personas que conocía.  La segunad vez que te veía, meses después, te saludaba por tu nombre como si llevaramos años de amistad. Yo no se si es que su séquito de colaboradoras le soplaban el nombre de uno o qué, pero era sorprendente como se acordaba de todos.

En las ruedas de prensa respondía con enorme dosis de simpatía a cada interrogante, por atinado, certero, rebuscado o desafortunado  que fuera. (Hay que ver lo que hay que escuchar de algunos “colegas”, incluyéndome). Jamás lo ví descompuesto ni gritándole a nadie, pese a lo estresante que puede resultar el querer que un evento salga perfecto. Siempre con una carga de diplomacia que aplacaba al más incisivo, Germán sabía cómo responder siempre de la mejor manera gracias a su ancestro de paisa acosteñado.

Cuando supimos de su enfermedad, fue dificil asimilarlo. “Tan joven, con tanta vida, qué injusticia”, es lo primero que uno piensa en estas situaciones. Su retiro de las reuniones públicas se sintió como un frio de esos incómodos. Siempre preguntamos por él porque sabíamos que la lucha iba a ser dura y desigual. Recibíamos noticias esporádicas que alentaban a tener esperanzas. Su nombramiento en otro cargo después de su forzosa salida tal vez era un síntoma de que todo podía salir bien para él (y para nosotros) y verlo luego de mucho tiempo en el lanzamiento de una de sus “hijas” consentidas (la SUV Duster ), nos llenó de alegría por su buen semblante.

La ultima vez que vi a Germán fue en mayo pasado, durante uno de los lanzamientos de la marca. A pesar de su entereza y su esfuerzo por estar con nosotros, se notaban ya los estragos de su dolencia. Fue como una despedida sin que él ni nosotros nos diéramos cuenta, hasta este domingo 4 de noviembre, cuando decidió acompañarnos mejor desde el recuerdo permanete, porque los amigos se mueren cuando uno los olvida, como bien decía el Maestro Manuel Mejía Vallejo.

Buen viaje, doctor Germán.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

5 comments

  1. María Caicedo   •  

    Paz en la tumba del Dr. Calle. Tengo familiares que trabajan en Sofasa y para ellos el domingo fue un día de luto. Siempre me pregunto : Por qué hay tantas personas que no le aportan nada a la sociedad (al contrario, estorban) y duran toda una vida? Y por qué personas tan buena gente como el Dr. Calle, mueren tan jóvenes? Dios lo sabrá. Oraciones por él y que desde donde esté nos acompañe en este duro trasegar.

  2. MOISES BURGOS DIAZ   •  

    GEMAN CAMILO, TUVE LA OPORTUNIDAD DE CONOCERTE EN EL AÑO 1976 COMPARTIENDO LAS MISMA AULA DEL COLEGIO LICEO MONTERIA, APESAR DE QUE CADA QUIEN COJIO SU CAMINO, SIEMPRE TE RECORDABA COMO ESE GRAN COMPAÑERO Y AMIGO. POR TU INTELIGENCIA Y SENCILEZ. A DON JAIRO, DOÑA SILVIA, FERNANDO, FLORITA, JAIRO, A TU ESPOSA E HIJOS MI SOLIDARIDAD Y QUE EL TODO PODEROSO LES DE FORTALEZA EN ESTOOS MOMENTOS DIFICILES.

  3. angelica maria sardi   •  

    Que tristeza la partida de una persona tan cálida y cercana a la gente, como empleada de un concesionario de Renault, su visita nos producia alegria siempre llegaba saludando a todos por igual y en las convenciones gozabamos de su compañia como si fuera otro asesor mas.

  4. Angela sierra   •  

    Personas como German camilo, hacen que lo que hacemos tenga un sentido diferente, porque el lo hacia todo diferente con tanto amor y compromiso e inspiraba a que cada uno que estaba cerca a mejorar hasta en lo inmejorable. Lideres como el con su trabajo y optimismo y especialmente con sus valores lograron un pais mejor y nos enseño que siempre se puede soñar ….

  5. Susana   •  

    Aprecio mucho este mensaje que escribiste , muy bonito que lindo como hablas de Germán una persona que nunca olvidaremos
    Lo escribe: Susana( hija de Germán)

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