Salón de Bogotá: Volvo V40

Reseñado hace unos meses en Blogaraje por su particular airbag para peatones, el Volvo V4o se convertirá en una de las más importantes novedades del próximo salón bogotano. Les presentamos una reseña de este modelo que llega a inmiscuirse en la competencia con los alemanes BMW Serie 1,  Audi A3 y Mercedes-Benz Clase B.

Como siempre, el principal factor desequilibrante en un Volvo es su abundante y avanzado apartado de seguridad activa y pasiva. Este V4o tiene el mencionado airbag para peatones, unico en el mundo y añade además el sistema City Safety que detienene automáticamente el carro entre 5 y 50 km/h cuando detecta un obstáculo frontal con una diferencia de velocidades de hasta 15 km/h.  Y para las versiones más equipadas se ha dispuesto la detección de objetos en los ángulos muertos de los espejos, el control activo de velocidad (que mantiene una distancia constante con el vehículo precedente y así no hay que frenar porque el V40 lo hace automáticamente), sistema detector de peatone y la alerta por cambio involuntario de carril. Todos tendrán además 6 airbags, ABS, luces direccionales (de xenón), control de estabilidad y los usuales implementos de la marca para proteger la vida de los pasajeros. Los rines son de 16 pulgadas (18 en opción).

Este carro, que se fabrica en la planta que tiene la marca sueca en Gante (Belgica), llegará al país en la versión T4 con caja mecánica de seis velocidades, tracción delantera, motor de 4 cilindros, 1.6 litros, inyección directa, turbocompresor, 180 Hp y torque de 240 Nm entre 1.600 y 5.000 vueltas. Esta versión cuenta con función overboost con un empuje adicional al pisar a fondo el acelerador, llegando hasta los 270 Nm de torque. La aceleración de 0 a 100 kilómetros se hace, según la marca, en 7,7 segundos y  tiene una velocidad máxima de 225 kilómetros por hora. Segùn las mediciones de medios especializados es uno de los motores más económicos dentro de su categoría. El maletero cuenta con 335 litros de capacidad.

Las versiones más equipadas del V40 podrán tener asistente de parqueo automático en paralelo, que estaciona el carro sin que intervenga el conductor, también un radar que advierte cuando, al salir de un estacionamiento, viene un vehículo sin que lo advirtamos visualmente. También es posible descargar una aplicación para smartphones con varias funciones, como localizar el vehículo en un mapa que se muestra en la pantalla del teléfono, abrir o cerrar las cerraduras de las puertas, acceder a la información del computador de viaje o recibir un aviso en el teléfono si se dispara la alarma del vehículo. Como opción estará disponible el sistema de arranque y parada automáticos en detenciones prolongadas.

Los precios del V40 irán desde los 82.5 hasta 98 millones de pesos, con 4 opciones distintas que varían en precio de acuerdo al equipamiento.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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