Chevrolet Captiva Sport: más pequeña, más picante

GM Colombia introduce en su portafolio de SUV la Chevrolet Captiva Sport, un modelo que proviene ahora de la planta de México con una sustancial rebaja en precio gracias a la favorabildad impositiva con los productos hechos en ese país. Lo mejor, su precio de 79.9 millones de pesos,  lo que la convierte en la todoterreno más potente en esa gama.

Esta Captiva para 5 (se elimina la tercera fila de asientos, que queda en la LTZ) trae cambios sustanciales en la motorización, pues este V6 aumenta su cilindrada  a 3. 6 litros y su potencia final sube a 252 caballos, mejorando los datos del motor anterior, que tenía 3.2 litros y 224 caballos. La transmisión es automática secuencial de 6 velocidades. La tracción continuá siendo frontal con posibilidad de conectar la trasera en condiciones especiales para activar el 4X4

Exteriormente hay cambios perceptibles en el frontal con respecto a la Captiva LTZ.  Es como un toque más juvenil, ayudado por luces de nuevo diseño y rines de 17 pulgadas.

En equipamiento, encontramos el aire acondicionado electrónico, control de crucero, todos los vidrios eléctricos con sistema one touch, asiento del conductor con regulación eléctrica, espejos con desempañador, techo corredizo de cristal y cojinería en cuero con calefacción.

En el apartado de seguridad, hay  6 airbags: frontales, laterales y de cortina,  control de tracción, pedales colapsables, limpiaparabrisas con sensor de lluvia,  luces antiniebla delanteras,  frenos con ABS y EBD, sistema de monitoreo de presión de neumáticos, cinturones y apoyacabezas en todas las plazas,  barras contra impacto,  Sistema Cargo Flex (una red de sujeción multiusos con adaptadores para optimizar espacio en área de carga), computador abordo con indicadores de temperatura, brújula, presión de llantas, consumo de combustible y sistemas de medición.

La Captiva LTZ con el motor 3.2 y tres filas de asientos procedente de Corea, continúa a al venta con un precio de 95 millones 540 mil pesos.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

51 comments

  1. orlando   •  

    Cómo se abre la tapa de la gasolina de la captiva 3600

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