Al parecer, los acuerdos políticos para la segunda vuelta no están todavía muy claros y han desatado controversias dentro de los partidos. Los conservadores están divididos, los liberales a pesar de que se ratifican con Santos, tienen conflictos internos. Cambio Radical no se decide y el Partido Verde prefiere la alianza ciudadana.
Según el Centro de Estudios Económicos de Anif, si las proyecciones no fallan, el próximo presidente de la República sería Juan Manuel Santos. Esto luego de hacer una serie de cálculos y porcentajes que indican que el candidato del Partido de la “U”, será el sucesor de Álvaro Uribe Vélez.
Los expertos políticos afirman que estas elecciones han sido las más volátiles en la historia colombiana, pues han estado enmarcadas en líos jurídicos, en choques de trenes, en enfrentamientos internos de los partidos, referendo reeleccionista, Agro Ingreso Seguro, campañas publicitarias sin control, polémica por las encuestas, intervención de funcionarios del Gobierno en política, y otras cosas del mismo talante, que aunque las altas esferas del Gobierno quieran tapar con un dedo, al colombiano le pegan en el subconciente.
Esto repercute de alguna forma en el día de las elecciones, pues los candidatos y miembros de los diferentes partidos políticos han demostrado inestabilidad, que obviamente se ve reflejada en todo sentido.
Por ejemplo, Mockus que iba tan bien, al parecer en los últimos debates no logró convencer los suficiente como para que sus adeptos siguieran creyendo en él. Sin embargo, está visto que genera gran confianza entre el electorado y tiene fama de honesto.
Santos se ve como un hombre fuerte capaz de enfrentarse con los personajes más complicados del entorno político internacional, todos sabemos quienes son.
Esto hace que su favoritismo crezca, pues en el entorno diario se escucha que es mejor tener un presidente que se muestre rudo, a un mandatario que sea laxo con los que quieran imponerse por encima de nuestros deberes y derechos constitucionales.
Vargas fue la gran sorpresa, aunque pensándolo bien no, pues todo el mundo sabía que el mejor programa era de él, que desde un comienzo fue el más organizado, que siempre tuvo sus documentos a la mano de cualquiera que quisiera estudiarlos. Pero como uno siempre toma decisiones a última hora, pues la mayoría de los que pensaban votar por otro, se confiaron en la segunda vuelta cantada entre Santos y Mockus y sencillamente votaron por alguien que consideraban idóneo para ser presidente.