Mamá pipí, papá popo

Dentro del proceso de alimentación, la excreción de los residuos y como componente de los procesos fisiológicos se encuentra lógicamente la micción y la defecación. Cada persona va desarrollando su hábito intestinal de acuerdo a su alimentación y al ritmo que va imponiendo su propio organismo, la frecuencia urinaria depende de la cantidad de líquido que recibe cada uno.

El control de esfínteres es un signo de madurez que se manifiesta a partir de los dos años o dos años y medio de edad y se refina  por medio de entrenamiento. El control de esfínteres no se debe imponer y se debe iniciar de una manera paulatina con mucha comunicación y enseñando a nuestros hijos las alarmas para que nos avisen cuando necesitan ir al baño. El no lograr la mayoría de veces el objetivo de contener la orina o la materia fecal no será motivo para castigos o desaprobaciones, es más, debemos alentarlos y mostrarles nuestro entendimiento, ya que los castigos pueden ocasionar mas ansiedad y dificultar el control que queremos que adquieran. Eso sí, cada vez que nuestros hijos logren el objetivo de realizar la deposición o la micción en el recipiente destinado para ello, los debemos felicitar y recompensar con nuestro afecto y palabras.

Los siguientes pasos son necesarios para el acompañamiento en el control de esfínteres.

  1.  Informar y comprometer a los cuidadores sobre el proceso que se está iniciando.
  2. Identificar los horarios del hábito intestinal de los niños y observarlos cuando están haciendo una deposición en el pañal, ahí se debe incluir la palabra clave para que ellos nos avisen cuando están teniendo deseo de defecar.
  3. Hacernos acompañar de nuestros hijos cuando vamos al baño y que vean que esta sucediendo, además de contarles aprovechar para definir las palabras clave para ir al baño.
  4. Contar con bacinillas adecuadas para el proceso, que sean cómodas y del tamaño preciso para la edad.
  5. Empezar a establecer un horario para sentarlos en las bacinillas y decirles que se está haciendo.
  6. Preguntar regularmente de acuerdo al horario de los niños, si hay deseo de ir al baño.
  7. Estimular la consecución de los logros con felicitaciones.
  8. No reprender cuando no se logra y alentar para que la próxima vez alcancemos a llegar a la bacinilla.

El control adquirido no se pierde, solo se altera por la presencia de enfermedades de las vías urinarias como infección, por la presencia de infecciones intestinales que se manifiestan con deposiciones diarreicas, o por situaciones de estrés emocional. Si cambiamos su hábito al regresar al pañal y de esta manera no le damos un mensaje claro de que estamos esperando de él.

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Una respuesta a Mamá pipí, papá popo

  1. LUIS NORBERTO FORONDA dice:

    EL ARTICULO ES SUFICIENTEMENTE CLARO,PERO DESAFORTUNADAMENTE EXISTEN PADRES QUE AUNQUE PREPARADOS NO TIENEN CONSIDERACION CON SUS HIJOS O ALUMNOS ; ARRECIAN CONTRA ELLOS SIN TENER PRESENTE QUE SUS ORGANOS NO HAN MADURADO COMO ES DEBIDO;O YA EL CASO ES DE REQUERIMENTO MEDICO.”PACIENCIA PAPAS,EDUCADORES Y NIÑERAS”

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