El tiempo que tenemos para compartir con los hijos es muy valioso y no debemos desaprovechar ningún momento que tengamos disponible con ellos porque nos permite crecer de una manera extraordinaria. Los lectores del Blog han sido testigos de excepción de los progresos de Isabel y también de las dificultades a las que nos hemos enfrentado en este duro proceso de la crianza de los hijos. Todos los momentos difíciles han sido oportunidades de aprendizaje y de poder compartir estas experiencias para que todos logremos resolver los diferentes problemas que nos aquejan, especialmente con lo que tiene que ver con la alimentación de ellos. En estos días de descanso estuvimos de paseo con Isabel y tuvimos poco contacto con la Familia, es decir, fueron unos días de exclusividad de madre, padre e hija. Enfrentarse uno solo las 24 horas del día con sus hijos, le va dando a uno mayor idea del comportamiento de Isabel y de su relación con la comida. En este punto se determina como ella es capaz de manipular a su madre, incluso a mi mismo, cuando normalmente no lo hace con su abuela, se niega a comer como regularmente lo hace. En este punto es importante imponer la disciplina, es decir, ser firmes frente al momento de la comida. Observar que el niño si quiera comer (tenga apetito) y no esté demostrando que en realidad no desea comer, no por capricho, sino por ausencia de hambre. Para tal fin es de suma importancia tener definidos los horarios de comida, respetar los horarios y no atiborrar de alimentos y bebidas los momentos previos a la hora de las comidas principales. En la mayoría de casos, si respetamos estas reglas básicas no nos enfrentaremos a problemas de esta índole.
Los momentos en la intimidad de la familia son de un valor mayor porque en ellos podemos ensayar nuevos hábitos y especialmente empezar a inculcar los mismos. Desde mi infancia estuve expuesto a la realización de actividad física por el ejemplo que recibí de mi padre, me llevaba a los alrededores del Estadio y nos enseñaba a jugar fútbol, beisbol, balonmano, a montar en bicicleta a correr y en fin a realizar cualquier cantidad de ejercicio, hábito que nos ha quedado a aquellos que tuvimos la oportunidad de compartir con él. Es así como ya incluí a Isabel en la actividad física que hago, salimos por primera vez a pasear en la bicicleta, no se sabe quién estaba más feliz de todos, puedo asegurar que Isabel lo disfruto demasiado. Por ahora ella no hace ningún esfuerzo, pero considero que el contacto con la naturaleza por medio de la realización de actividades lúdicas le creará un hábito para su futuro. De igual manera Isabel también me incluye dentro de sus actividades y es así como yo también debo acceder a tirarme al suelo a jugar con ella en sus interminables juegos de aprendizaje, donde repite una y otra vez las cosas que va descubriendo. Isabel y yo estamos a mano y de esta manera estamos estrechando nuestro vínculo cada vez más y nos engrandece como padre e hija y junto a su madre como una familia.