¿ Les llegó la hora a las calificadoras de “pagar” ?

En el día de ayer el Departamento de Justicia de los Estados Unidos demandó, civilmente, a la calificadora de riesgo crediticio Standard and Poor’s, y busca obtener Us$ 5,000 Millones, más de lo que Colombia recibió por remesas durante el año 2012. Dicha demanda considera ilegal el actuar por parte de esta calificadora al brindar los altos niveles de “ratings”  a los diferentes y muy sofisticados instrumentos de deuda emitidos antes de la crisis del 2007 y que en gran medida estaban sustentados en créditos de vivienda denominados “sub-prime”.

Anoche con interés pude seguir la entrevista emitida por CNN en Español, en el cual el muy buen analista colombiano, Alberto Bernal, Jefe de Investigaciones para Bull Tick Capital Markets, brinda su opinión acerca del posible desenlace y la dificultad que tiene el Departamento de Justicia para probar su caso. Considera a manera de resumen que lo más probable es que se llegue a un acuerdo por cerca de la mitad de lo que pretende el DoJ, lo que permite entrever  que luego de unas semanas, o meses, todo volverá a la “normalidad”.

Es posible que el Sr. Berrnal tenga razón sobre el resultado. Lo que no comparto sin embargo, es la óptica llevada a cabo tanto por los presentadores como por él mismo, en el cual sustentan la defensa por parte de Standard and Poor’s como un problema que debe enfrentar el gobierno y no la calificadora misma, ya que las pruebas serán muy difíciles de conseguir, y máxime cuando en varias ocasiones, las mismas calificadoras: SP, Moody’s y Fitch, se han escudado en su máxima: “…sólo brindamos una opinión, y nó una recomendación…”, lo cual implica “caveat emptor”, y que de paso  significa en latin, que es la responsabilidad, o role, del inversionista de investigar todo sobre el producto que está presto a comprar, o en este caso, a invertir.

Durante las vacaciones de fin de año pude terminar de leer varios libros asociados con la crisis estadounidense. Entre ellos destaco a cuatro: “All The Devils Are Here” de Bethany McLean, co-autora con Joe Nocera. A ella se le recuerda por su libro sobre Enron: ” The Smartest Guys in the Room”, sobre la cual se basa un interesante documental que utilizo en diferentes cátedras de MBA, MAF y Posgrados sobre Gobierno Corporativo, Finanzas Corporativas y Mercados Financieros y de Capitales. También leí a Charles R. Morris, en su libro “The Trillion Dollar Meltdown“. El es referenciado en varias ocasiones en el muy premiado documental “Inside Job“, el cual también utilizo en mis diferentes cátedras.  Y un poco más “light”, pero igualmente interesante, el escrito por Andrew Ross Sorkin, en cual relata de manera cuasi-frenética los eventos que tomaron lugar cuando el gobierno decidió rescatar al gigante AIG: “Too Big To Fail“. Todavia tengo en “capilla”el libro “Caída Libre” del Nobel Joseph E. Stiglitz, el cual espero próximamente tenerlo en la cuenta para futuras entradas.

Muchos elementos han de ser tenidos en la cuenta para entender la génesis de esta crisis, y por falta de espacio no los abarcaré. Sin embargo, el papel de las calificadoras de riesgo crediticio ciertamente es de los más relevantes. La autora Bethany McLean hizo un muy recuento de las “atrocidades” contables por parte de ENRON y la falencia por parte de los auditores externos para detectar dichas anomalías. Luego le siguieron World Com, y otras las cuales trajeron consecuencias negativas en los mercados y en particular en los “inversionistas de a pie”, quienes son los que generalmente se ven más perjudicados en estas situaciones producto de la ignorancia, en algunos casos, y también de su “ingenuidad” derivada en gran parte del marco regulatorio y normativo que pregonan a los cuatro vientos los amigos del “establisment”.

El punto central, desde mi óptica, es entender el papel que juegan los llamados Bancos de Inversión y las Calificadoras de Riesgos. Los primeros, dada su naturaleza de entidades con ánimo de lucro, buscan maximizar sus ganancias mediante la búsqueda incesante de generación de comisiones a través de los diversos productos y servicios de índole financiero. Los segundos, que tampoco son las “hermanitas de la caridad”, tienen un objetivo máximo financiero que cumplir: la generación de valor a través de la optimización de sus recursos – léase utilidades -.

Uno de los elementos asociados con la crisis financiera de los Estados Unidos, está asociado a la complejidad misma de los productos “ensamblados” , CDO’s, por siglas en inglés por parte de los Bancos de Inversión. Estos por regulación, deben de contar con una calificación crediticia por parte de las calificadoras de riesgo, como por ejemplo Standard and Poor’s o Moody’s. Quien paga a esta calificadora para que brinde su “opinión” acerca de la calidad crediticia de dichos instrumentos, o sea la probabilidad de que el emisor de dichos papeles cumpla con lo prometido, ¡ es el mismo emisor !, lo cual presenta de entrada un claro conflicto de interés.

En la medida en que se tomaba lugar el boom hipotecario en los Estados Unidos, era “normal” que los bancos comerciales y aquellos originadores de hipotecas, vendieran estos créditos a terceros, ( i.e. Originadores de CDO’s como Bancos de Inversión ). La película “Margin Call” tiene unas escenas memorables, en particular cuando la Junta Directiva del Banco de Inversión es reunida pasada la media noche para explicar la situación en la que se encuentra, y en particular debido a que en el portafolio de posición propia, tienen unos créditos hipotecarios que todavía no ha sido convertidos a CDO’s, pero que debido al “crack” que comienza a percibirse en los precios de dichos instrumentos en el mercado, la firma corre un alto riesgo de perder una suma que en monto equipara al valor de la Capilización Bursátil de la compañía.

Para el Banco de Inversión, su negocio radica en “sacar” dichos productos – CDO’s – tan rápido como sea posible al mercado – a los inversionistas -, y de esa manera volver al proceso de comprar más cartera hipotecaria, para volverla a empacar en CDO’s, y volverla a vender a los muy “entusiasmados” inversionistas institucionales, que con base en unos atractivos rendimientos, están más que dispuestos a seguir captando recursos del público, al igual que continuar su tradicional juego de apalancarse para maximizar utilidades en el proceso.

El problema radica en que cuando bordeaba el año 2007, la calidad de la cartera hipotecaria es muy precaria, y de ahí su término “Sub-Prime-. En la medida en que la Reserva Federal había llevado a cabo un proceso de incremento en tasas de interés desde mediados del 2004, la capacidad del tomador de créditos para mantenerse al día en el pago de los mismos se fue deteriorando, sin embargo, las empresas encargadas de originar créditos hipotecarios no cesó, y así, a través de diversas “tretas” mal intensionadas,lograban incrementar su cartera crediticia inmobiliaria, para luego ser vendida a los originadores de los CDO’s.

Para los Banqueros de Inversión su negocio consiste en generar comisiones, y esta “vuelta” de empaquetar dichos créditos sub-prime en los llamados CDO’s y otros más sofisticados, para ser vendidos a los inversionistas se convirtió en la “gallina de huevos de oro”, y de hecho, se quedaban cortos en tiempo para llevar a cabo el proceso al ritmo que deseaban debido a los altos volúmenes asociados con créditos inmobiliarios que se compraban, de manera apalancada, para luego ser empaquetados en CDO’s.

¿ Cuál es entonces el papel de las calificadoras de riesgo crediticio como Standard and Poor’s ?. Pues su papel era “calificar” dichas emisiones de productos estructurados, como los MBS – Mortgage Back Securities – y CDO’s,  y su tendencia era hacerlo con calificaciones de alto nivel, por encima de A, AA e incluso AAA, ya que de acuerdo a los “genios de Wall Street”, la manera que dichas “tranches” – tramos – eran estructurados en el producto, permitían la diversificación de riesgo, y por ende la calidad crediticia se mantendría en un alto nivel.

Con dichas calificaciones por parte de estas empresas, los inversionistas institucionales consideraban entonces lógico el seguir apalancándose para incrementar sus posiciones en sus portafolios. Cuando paulatinamente los precios de dichos instrumentos comenzaron a bajar, debido en gran medida al “aterrizaje” por parte de los analistas sobre la realidad de la economía y la verdadera “calidad” asociada con los activos que respaldaban las hipotecas, que a su vez eran el colateral de los CDO’s y otros muy sofisticados instrumentos, las calificadoras crediticias continuaban administrando opiniones de de A, AA y AAA a nuevos productos que eran recientemente ensamblados a pesar de que las señales de la economía era menos que satisfactorias. Sin embargo, la pregunta es: ¿ y por que lo hacían entonces ?.

Ese es el detalle asociado con esta demanda por parte del Departamento de Justicia. Las calificadoras lo seguían haciendo por que simplemente y llanamente era pagadas por los mismo originadores de los CDO’s – Bancos de Inversión – para que las calificaran con los altos niveles, por encima de A’s, ya que de esa forma, “garantizaban” el poder colocar, o distribuir, dichos instrumentos financieros en manos del público, siendo éste mayoritariamente de carácter institucional, dentro de los  que se destacan: Hedge Funds, y los mismos Bancos de Inversión a través de su posición propia.

Con la caída del mercado, y en particular del precio de estos títulos, dichos inversionistas se vieron “a gatas” para liberarse de los ahora llamados activos “toxicos” pero que antes gozaban de excelente calidad crediticia por parte de entidades como Standard and Poor’s, Moody’s y de Fitch. Las pérdidas que tuvieron que  asumir al valorarlos a precio de mercado, llevaron a registrar las muy altas pérdidas que puso en grave riesgo la estabilidad del sistema financiero, y no sólo de los Estados Unidos, pero del mundo entero. El ex-Secretario del Tesoro, Herny Paulson, en su libro: “In the Brink“, hace una relativa meticulosa descripción de todos los eventos que tomaron lugar esos meses, en donde a las claras se concluye que el sistema financiero internacional pende literalmente de un hilo.

En resumen, creo que los muy buenos periodistas de CNN y nuestro compatriota Alberto Bernal analizaron la situación bajo una óptica no del todo relevante desde mi punto de vista. Siento que el tema amerita un debate mucho más profundo a la luz de los hechos que estas calificadoras han venido perpetuando desde hace más de 10 años atrás, cómo mínimo.

La crisis de Interbolsa ha revelado muchos elementos asociados con el actuar de los los diferentes entes tanto de vigilancia como de control, pero de lo que no queda la menor duda, es que el papel de las calificadoras de riesgo en este caso en particular no puede ser descrito sino de patético. Ayer en El Colombiano, una columna de opinión que merece ser leída es la escrita por Humberto Montero, titulada: “Mentiras“. La recomiendo, ya que claramente nos permite abrir el espacio para la reflexión acerca de los valores y principios que debemos rescatar.

No olviden que vía twitter: https://twitter.com/profemondra podrán hacer seguimiento a mis opiniones sobre el mercado y otros temas de interés.

Los  mejores deseos,
Luis Mondragón (a.k.a. Profe Mondra)

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6 Respuestas para “¿ Les llegó la hora a las calificadoras de “pagar” ?”

  1. Germán Alandete Dice:

    Excelente explicación sobre la responsabilidad de las calificadoras de riesgo en la crisis financiera.

    Saludos.

  2. El profe Mondra Dice:

    Gracias Germán. No tengo la “rosca” para explicar en CNN mi punto…

    Los mejores deseos,

    Luis M.

  3. Leonardo Dice:

    En el caso de interbilsa, hasta el ultimo minuto, tenia alta calificación de la agencia calificadora, por eso yo andaba desproucupado y tenia invertido allá. Ahora en los escándalos que sale en la prensa NUNCA mencionan nada respecto a esto. Porqué?
    El articulo fue muy bueno, lo mejor que se lee en pais, sin tantas rayas y mas bien charladito.

  4. El profe Mondra Dice:

    Gracias Leonardo, de eso se trata, de marcar una diferencia agregando valor en el proceso.

    Cordial saludo,

    Luis M.

  5. JAIRO GUARIN ECHEVERRI Dice:

    Profe. Buenas tardes, leyendo sobre el artículo me queda duda con respecto a “Muchos elementos han de ser tenidos en la cuenta para entender la génesis de esta crisis” donde usted tiene en cuenta sobre los 4 libros y se soporta con estos autores. Telaraña de Deuda (Ellen H Brown (Autor)2012): La Escandalosa Verdad Acerca de Nuestro Sistema Monetario y que me deja perplejo con los engaños que estamos sometidos cada uno de nosotros. Es cierto sobre lo que usted dice: “El punto central, desde mi óptica, es entender el papel que juegan los llamados Bancos de Inversión y las Calificadoras de Riesgos”. Teniendo como base y argumento en el libro Telaraña de deuda nos damos cuenta que la “orquesta” está dirigida desde tras bastidores por los grandes grupos de bancos privados. Profe le recomiendo este libro. Saludos: su alumno Jairo.

  6. El profe Mondra Dice:

    Gracias Jairo por tu recomendación. Ese libro lo tengo en “capilla”, voy en el segundo capítulo y está asociado más al papel que juegan los bancos centrales y en particular la Reserva Federal, o FED como se le conoce popularmente. En próximas entregas estaré haciendo alusión al respecto. Por el momento anexo este link de un presentador de los Estados Unidos del Canal FOX News en el cual lleva a cabo un muy buen debate sobre el papel de la FED desde su creación, y los grandes interrogantes que presenta en la actualidad para el desarrollo económico, no sólo de los Estados Unidos, pero a nivel del orbe en general:

    http://www.youtube.com/watch?v=a2roews2_1c

    Recibe un cordial saludo,

    Luis M.

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